Hoy hemos estado hablando en clase sobre Valle-Inclán. Javier Marías, en su libro Miramientos, lo retrata de la siguiente manera: “Aquí está Valle-Inclán con su barba fluvial, lo que más llama la atención en todos sus retratos, también cuando la barba era negra pero sobre todo cuando ya era espumosa y blanca y se iba dispersando o deshilachando según caía. [...] Aquí está mirando a la cámara, no le ha dado tiempo a encararse del todo con ella, por eso tiene un aire de muy leve sorpresa o susto, parecen fingidos, como quien simula espantarse ante un niño que se disfrazó de fantasma y se acercó creyendo que no era visto”.
Valle-Inclán era un provocador y un pendenciero. Me he preguntado si hoy existe algún escritor así y les he trasladado la pregunta a los alumnos. Han salido los nombres de Sánchez Dragó, de Pérez Reverte, de Umbral. Pero es difícil encontrar hoy a un tipo tan estrafalario.
Y también es difícil encontrar hoy en día a gente a la que le guste la literatura. Estos alumnos que tengo en el Curso de Acceso de la UNED se han matriculado por propia voluntad en esta asignatura, en estos tiempos que corren, de menosprecio general hacia las humanidades. Ayer, sin ir más lejos, leí en El País (El periódico global en español) una entrevista con un tal Robert Mundell, Premio Nobel de economía y muchas otras cosas más, pero que da la impresión de ser un tecnócrata de esos que va a arreglar el sistema educativo a base de tecnología, productividad e imput creciente. Dice el citado Mundell que “Los niños van a la escuela primaria y luego a la secundaria pero no están preparados para trabajar”. No sé muy bien qué significa eso, pero supongo que para él lo mejor sería que primero se estudiara una formación profesional y, después, si hay ganas y recursos, todas esas zarandajas de literatura, música, historia, latín, filosofía…
Seguramente no he sabido interpretar sus doctas palabras. Un tipo que fue asesor del ex presidente de Estados Unidos Ronald Reagan, que impulsó la llegada del euro a la UE, que enseña en universidades de China (y, añado yo, que no ha pisado en su vida un aula de secundaria en un instituto público), no puede estar equivocado.
Les dejo con una canción Luis Eduardo Aute que habla, precisamente, de literatura. Espero que la disfruten.
Hola Jorge
PRimero, mucha suerte con esto del blog, te seguiré a escondidas…
Segundo, te decía el otro día, en el mensaje que se autoinmoló en la red, que a mí también me había impactado mucho “El desorden de tu nombre”, que me lo compré por el título y porque eso de que hablara de una Elena tenía su aquél… Me gustó, y me encantan los artículos de este hombre, ese dominio del significado y la inspiración para unir las palabras. Que se quiten de en medio los Sánchez Dragó enamorados de sí mismos. Sólo le falta llamarse Narciso… Y Pérez Reverte ha ido cuesta abajo, detesto (con perdón) sus artículos a pesar de que en un tiempo me gustaban sus libros y hasta debo haber soñado con él,era antes de Alatriste, que se queda en fantasma del XVII, le falta la sombra de Peter Pan.
Y Tercero, y acabo, que eso de la economía aplicada a la educación me lo planteo yo con este trabajo nuestro. Por eso ahora estoy más orgullosa que nunca de ser de griego, JA!
Seguiremos hablando
Un abrazo
Elena GP
Comentario por elenegp — Octubre 23, 2007 @ 7:50 pm |
que tiene que ver eso con el estilema?
Comentario por no se — Octubre 12, 2009 @ 9:14 pm |