PÃo Baroja
 Aquà vemos a PÃo Baroja, con su boina y su bufanda. Se ve que era un tipo friolero. En un libro que hablaba sobre los escritores y el cinematógrafo, leà que no le entusiasmaba el cine porque una vez fue a una sala y hacÃa tanto frÃo que se resfrió. En esta foto aparece en lo que seguramente será su mesa de trabajo,  con los utensilios de escritura a la vista. Hoy hemos hablado en clase sobre PÃo Baroja, y los alumnos (tan jóvenes) no parecen tener una mala opinión de él. Ese estilo antirretórico del que hacÃa gala ha permitido que hoy en dÃa todavÃa se le pueda leer bien, sin excesivas complicaciones, que es lo que la gente busca cuando lee una novela. En ese sentido, ha resistido mucho mejor el paso del tiempo que Valle-Inclán, por ejemplo. Por eso, es mucho más fácil recomendar ZalacaÃn el aventurero o Las inquietudes de Shanti AndÃa que las Sonatas.
 A mà me gustó El árbol de la ciencia cuando la leà por primera vez, y también ZalacaÃn el aventurero. Tengo por ahà algún volumen de sus memorias que he leÃdo a trozos, porque cuando llevo mucho rato leyendo me acaba molestando ese estilo que tiene tan descuidado, tan tosco. Es como ver una pared llena de desconchones: si la miras una vez casi ni te das cuenta, pero si te quedas mirando fijamente, acabas contándolos y todo. De todas formas, tengo amigos a quienes les gusta mucho y lo defienden con verdadera pasión. Por eso no seré yo quien lo critique.
 Cuando he terminado la clase y he salido a la calle me he llevado una sorpresa porque era casi de noche. Luego he caÃdo en  que el domingo cambiaron la hora. Tendré que estar un poco más al cabo de la calle.