Estilema

Mayo 8, 2008

Novelas (y III)

Archivado en: Escritura, Gente, Libros — signos @ 9:44 am

  ¿Y a qué viene todo este rollo? Bueno, pues que hoy no haría lo mismo. Hoy, si escribiera una novela (¡Dios no lo quiera!), me pondría a mí mismo de protagonista: alto, guapo, con ojos verdes, inteligente, culto… Se me reconocería enseguida. Trabajaría en una universidad como investigador (esto me mola bastante) y formaría parte de un grupo de personas con una alta cualificación profesional. En este grupo habría informáticos renacentistas, diosas griegas, estilistas chomskyanos…

  Como me gustan bastante las novelas policíacas, en la mía habría un muerto. Matarían a alguien conocido, pero no mucho, que despertara el interés del protagonista y de un grupo de gente. Ese grupo se reuniría en un bar. El bar estaría regentado por un tipo simpático que, un día, se quedó pegado a la barra y decidió convertirlo en su negocio. Al local acudirían siempre los mismos, que, a fuerza de coincidir, empiezarían a entablar amistad.  Habría tipo alto con fino bigote a lo Clark Gable, siempre atento para venderles seguros a las damas que entraran en el local. Un médico aficionado al canto, que arrastraría su melancolía por las mesas buscando una explicación a la conducta humana (de las mujeres, se entiende, esos “seres tan extraños”). También estaría una profesora de literatura, dibujando cuadrículas en donde encajar cada uno de los actos vitales (propios y ajenos) y marcando pautas de conducta. Una traductora de alemán, una ONG ista que te invitaría a  conferencias sobre el tercer mundo, un chistoso profesional, un cascarrabias… Y un artista, que pasaba por allí.

  Para algunos el asesino sería una mujer, sin duda. Para otros, un o una amante despechado. Habría quien pensara que el asesinato era la confluencia de distintas variables. También habría quien se solidarizara con la víctima, quien contara chistes a propósito del muerto y quien dijera que todo era una chorrada. El artista se marcharía de allí sin saber qué se discutía. Naturalmente, todos (menos ella) se tomarían un whisky.

  ¿Alguno se reconoce en esta historia? Bueno, pues cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

3 comentarios »

  1. Sí, me reconocí. Es curioso verse convertido en un arquetipo, prototipo o estereotipo (tengo que indagar en las diferencias semánticas de esos tres), es como expropiarte de voluntad y matices. Supongo que todos tenemos algo de caricaturas de nosotros mismos. Si la escribes, quiero ser el asesino.

    Comentario por Fer — Mayo 8, 2008 @ 7:32 pm

  2. Hola Jorge, mira aprovechando que tu blog es gratuito he pensado mandar una convocatoria para protestar contra la actitud de la junta de generales de Birmania ante el robo de la ayuda humanitaria, y de paso adjuntar una revista sobre el trato injusto que sufren los bosquimanos a los que se les ha condenado a vivir fuera de sus tierras, ah! por cierto, también tengo una lista de los productos transgénicos, muy interesante, ya sabes por aquello de controlar lo que comemos, soberanía alimentaria, etc. Bueno, espero que no te moleste, asi creamos redes, solidaridad, algún amiguete, algún rollito,… gracias, hasta otra.

    Comentario por Una ONGeista — Mayo 9, 2008 @ 9:19 pm

  3. Genial la ONGeísta.

    Comentario por Teresa — Mayo 10, 2008 @ 5:06 pm

Redifusión RSS de los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.