Cien

Este es el post número 100.
Dan ganas de callarse ya, después de tantas palabras. Uno empieza a escribir un poco por azar y llega un momento en el que se da cuenta de que ya no puede parar, que cualquier cosa que lee, que piensa o que hace puede convertirse en un post.
Y tampoco es eso. ¿No? Y luego está la gente que te lee. Esa es otra. Vas por ahí y te dicen: “He leído lo que has escrito”. Y te mueres de vergüenza. Porque nunca te lo dicen en un tono neutro. Siempre lo acompañan de una sonrisita, o arrugando la nariz, o con un brillo especial en los ojos. Y lo que quieren es decirte mucho más de lo que dicen. Lo malo es que nunca adivino qué quieren decir.
Y el caso es que durante estos meses me ha salido más de un amigo. Y también algún que otro detractor (que puede que antes fuera mi amigo, no sé). Pero, de verdad, dan ganas de enviar a paseo este blog y dedicarse a otra cosa. Pero luego lees que Rijkaard va a ser destituido y ten dan ganas de escribir sobre ese tipo tan elegante. O ves a Vanaclocha, el crítico de cine, cerca de tu casa. O te cruzas con un profesor del que tienes muy buen recuerdo. O alguien te llama en una tarde de lluvia cuando estás en medio de la nada. O te enseña su bicicleta plegable. O te invita a su cumpleaños.
¡En fin!, que no sé. Todo se andará.
Post-felicidades, Sir George of the Roussellion, Prince of Maine, King of New England.
Comentario por CrisCrac — Mayo 13, 2008 @ 9:37 am
Que abandones tu blog por cansancio, sensación de obligación, o alta responsabilidad son motivos fáciles de comprender. Pero si es por lo que piensa el prójimo, que le den! La cantidad de cosas buenas que nos abríamos perdido en esta vida por la opinión de los demás.
¿Nos vas a dejar sin crónica del regreso de Guardiola?
Comentario por Concha — Mayo 13, 2008 @ 3:58 pm
A mi se me perdió la h
Comentario por Concha — Mayo 13, 2008 @ 3:59 pm
Nunca, mecreodequé, se había demorado tanto un nuevo post, Jorge… ¿Ocurre qué? ¿A quién le tronchamos las canillas? ¿A qué demoniazo cabrón le sacamos los ojos y le miccionamos las cuencas? ¿A qué miseria humana le encarajamos las tripas con ácidos filos de plata? ¿Cuándo y dónde, sin quiénes, nos emborrachamos de algo vulgar como el pacharán? ¿Nos pillamos una kurda con un par de botellas de ponche caballero? ¿O de algo canalla et glamurús como la absenta de Baudelaire? El horror, el horror…, no se agazapa en las selvas conradianas, ni en los silos panzudos repletos de cabezas nucleares, ni en los despachos de los monstruos que dirigen el mundo…, es peor, el Mal es una corrala de vecinos, el bobuno silencio de los corderos, la puta vulgaridad que lo “amasija” tó…, Jorge, ¿ocurre cuálo, hijo? Un abrazo a media altura, galán.
Comentario por CrisCrac — Mayo 17, 2008 @ 9:08 am
Pues sí, una buena cogorza no es mala idea. Mejor la absenta del Baudelaire ese que el ponche-con-hielo-ponche-caballero.¿No?
New post (como el heaven aquel de la peli del Guarren Bity) can wait.
Comentario por Signos — Mayo 17, 2008 @ 11:19 am
Creía que habías cumplido tu amenaza de abandonarnos, y no había vuelto a entrar en tu post, pero hoy, por si las moscas, he probado. Y menudo alegrón. Beberemos absenta, te acompañaremos a la fiesta erótica, lo que haga falta, pero no nos dejes herida de muerte la palabra.
Comentario por Teresa — Mayo 24, 2008 @ 1:14 pm