El otro día, en uno de esos canales de cable, vi otra vez El mismo amor, la misma lluvia. Ignoro si es una buena película. Seguramente no pasará a la historia del cine y lo más probable es que jamás se hubiera estrenado en España si no hubiera sido por el éxito de El hijo de la novia, que tenía los mismos protagonistas y el mismo director.
Pero a mí me gusta. Es una cuestión puramente subjetiva. El protagonista se llama Jorge (¡Oh!), escribe cuentos y relatos que casi nadie quiere publicar (¡Ah!), no se aclara muchas veces con sus sentimientos (¡Ay!), sus amigos ocupan un espacio vital (¡Uy!), se relaciona con el mundo a través de sus palabras (¡Uf!) y cree que el amor va unido a los días de lluvia. ¿Quién es el mamonazo que escribió ese guión?
La película está protagonizada por Ricardo Darín, un tipo que clava todos los papeles que interpreta. Se enamora y se desenamora de una tal Laura (¿no tenían otro nombre que ponerle?) y ocurre en Argentina, durante los años ochenta y noventa con el trasfondo de la dictadura militar y la guerra de las Malvinas. Es una película agridulce, ingeniosa, melancólica, cursi, divertida y amarga.
Cuando la vi por primera vez me costó mucho volver a la realidad. Pero, muchas veces, cuando estoy en la realidad, quiero volver a la película.

Agridulce, cursi, ingeniosa… Todos los ingredientes que tienen las películas que nos atrapan para siempre. Darín (junto a Jeremy Irons) es mi amor platónico. Y esta peli que tantas veces he visto… en fin.
kisses
Comment por moon — Junio 21, 2008 @ 2:03 pm |