Cuando los periódicos deportivos hablan del equipo de Unai Emery (que, por cierto, se parece mucho a mi amigo Ximo Escuder), es decir, del Valencia C.F., siempre destacan la conexión Villa-Mata, que
es letal para el equipo contrario.
La conexión Villa-Mata me lleva, inevitablemente, al escritor Vila-Matas. El otro día iba dando una vuelta por el centro de la ciudad y entré en Druni, me puse de todos los perfumes que encontré y salí algo aturdido. Con todos esos efluvios entré en La Casa del Libro, que está al lado de la perfumería, y vi el Dietario voluble de Vila-Matas. Lo abrí y leí un fragmento: ”Me fascina el frío. He llegado a veces a pensar qu el frío dice la verdad sobre la esencia de la vida. Me parece que el frío es muy elegante y se ríe de una manera infinitamente seria. Y el resto es silencio, vulgaridad, hedor y gordura de caseta de baño.” Me pareció una buena frase. Luego, leí unos comentarios sobre los finlandeses y me compré el libro.
”El mundo es una ilusión, un escenario en el que todos tenemos frases que decir y un papel que representar. Cierta clase de actores, al reconocer que están en una obra, seguirán actuando a pesar de todo; otra clase de actores, escandalizados de descubrir que están participando en una mascarada, tratarán de irse del escenario y de la obra. Los segundos se equivocan. Se equivocan porque fuera del teatro no hay nada, ninguna vida alternativa a la que uno pueda incorporarse”, dice Vila-Matas en la página 171.
Lo he pasado bien leyendo el Dietario voluble. Pero no es un libro que recomendaría o regalaría a cualquiera. Leer a Vila-Matas es como charlar con un amigo del que hace tiempo no tenías noticias.









