Aunque me gusta casi todo lo de los años sesenta y setenta, mi educación, tanto sentimental como cultural, está en los años ochenta. La música, el
cine, la literatura y los personajes que más me han influido son de esos años, y cada vez soy más consciente de ello. Y también la televisión, ahora tan denostada, me nutrió (recordad que la televisión era nutritiva) de un montón de referentes de los que ya no he podido prescindir. Recuerdo el programa de García Tola, Si yo fuera presidente, con sus entrevistas estrambóticas, y a Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez cantando aquellas canciones que nos gustaban tanto.
También me acuerdo de La tarde, un programa que presentaba Manuel Hidalgo y en donde cada viernes discutían Luis Antonio de Villena, García Berlanga, Álvaro Pombo, Andrés Amorós… y gente así. O aquel programa de Hermida, que tenía como contertulio al mismísimo Camilo José Cela justo cuando le dieron el Nobel de literatura. Y el tío fue ahí, tan campanudo como era, a charlar con los periodistas, que se daban bofetadas por registrar una palabra suya. O aquel programa de Pablo Lezcano, Fin de siglo, en el que era capaz de entrevistar a la vez a Sabina, a Imanol Arias, a Pombo, a Almodóvar…, en una charla de amigos que parecían estar en el comedor de tu casa.
Aprendí mucho con todo ellos. Aquellos programas, sin ser yo demasiado consciente, me formaron y me dieron una visión del mundo amplia, divertida y enriquecedora.
Y todo esto viene a cuento porque hoy me he enterado de que ha muerto Pablo Lizcano. Hace unos años falleció Tola, y la noticia me provocó un dolor agudo en alguna parte del corazón. Ahora se va Lezcano y vuelvo a sentir lo mismo. Ojalá los periodistas que idearon esos programas llenos de ingenio y de sabiduría hayan dejado su poso en mucha gente y su espíritu no se pierda nunca.
“Un cabrilleo de agua. El último chispazo. Esta poca cosa, o esta enormidad, es una vida.” R.M.
Comentario por Sobre estructuras sintetizantes — Mayo 6, 2009 @ 10:36 am |
A mí también me ha conmovido la noticia, mucho.
Comentario por Romi — Mayo 6, 2009 @ 8:56 pm |
Pertenezco a la generación que, en efecto, “nutrió” su educación sentimental con los dramáticos de Tve1, especialmente, Estudio 1. Qué lujo. A Pablo Lizcano lo recuerdo por sus entrevistas a fondo obscuro y entorno silente.
En los ochenta ya estaba (in)educado, pero me reeduqué, esta vez, a través de la radio. Sobre todo, Radio 3; sobre todo, el programa de Trecet y, más que ningún otro, “La Barraca” de Ferreras y Gloria Berrocal que después pasó a ser “Tiempos Modernos”, con el Fernando Poblé, el tío más iconoclasta que ha pisado las ondas.
Después vino el “de entrada no” del psoe ante la otan, y los sociatas encargaron a un animal de bellota, Enric Sopena, el acoso y derribo de Radio 3, que se convirtió en una radio fórmula musical a la mayor gloria del clan de la tortilla. Los del dedito zapateril no recuerdan esto, aunque hablen ahora de la recuperación de la memoria histórica. Qué ricos.
Comentario por CrisCrac — Mayo 6, 2009 @ 11:32 pm |
Me gustó mucho el relato de R.M.
Ayer, Joaquín Sabina escribió un artículo en el que le dedicaba a Lezcano una canción y una apostilla: Así estoy yo sin ti, hecho mierda, hermano.
¿Qué se puede esperar de Enric Sopena? Está opinando todo el rato en todas las televisiones. Qué sabio, ese señor.
Comentario por signos — Mayo 7, 2009 @ 11:28 am |