Estilema

Mayo 16, 2009

Cine erótico (y II)

Archivado en: Escritura, Gente, Películas — signos @ 6:57 pm

  La película de Jess Franco resultó ser un auténtico aburrimiento. Además, como está rodada con el efecto noche americana, era imposible distinguir unos rostros de otros y no había forma de enterarse de lo que allí pasaba. Para los que no lo sepan, la noche americana consiste en poner una lente de color azul oscuro delante del objetivo de  la cámara,  de manera que, aunque se haya filmado de día, parece que sea por la noche. El efecto no está mal en cine, pero al pasarlo a vídeo o DVD los rostros se oscurecen tanto que parecen sombras.

  En fin. A los quince minutos ya la había quitado y me había pasado a ver OT. Pero, en realidad, lo que yo quería aquí es hablar de Jesús Franco, también conocido como  Jess Franco o Jess Frank,  tío de Javier Marías. Cuenta el escritor que un verano de su juventud se escapó a París y se alojó en casa de su tío, hermano de su madre, que vivía por entonces en la capital francesa. Cerca de los Campos Elíseos estuvo viviendo Marías, “en un piso amplio y cómodo, con un salón dominado por un piano blanco de cola y estanterías abarrotadas de revistas eróticas”.

  Imagino que Jesús Franco no estaría muy bien visto por la familia. Leí la autobiografía del filósofo Julián Marías, que se titula Una vida presente. Por lo que dice de sí mismo, me pareció un hombre de sólidos principios morales, católico, al que las fantasías eróticas de su cuñado no le harían mucha gracia. Supongo que su mujer sería igual en ese sentido. Siempre me han atraído mucho los miembros que desentonan en todas las familias.

  Los Marías vivían en la calle Covarrubias, en Madrid, en el número 14, por más señas. Siempre he sido muy mitómano  y,  más de una vez, me he paseado por esa calle, que sería la de la infancia de Javier y de sus jorge 029hermanos, el crítico cinematográfico, el historiador y el músico;  tal vez también la de Jess o Jesús, que -aunque no muy bien visto- se dejaría caer alguna vez por allí para celebrar una comida familiar o un cumpleaños.

  En Negra espalda del tiempo también hay una referencia a la calle Covarrubias: “…en la misma casa de la calle Covarrubias en que nacimos los cinco”, dice en un capítulo, tal vez el más personal de todos,  donde habla de a su hermano Julianín, que falleció a los pocos años de nacer.

1 comentario »

  1. El Tío Jess tenía un “pintaje” de mucho cuidado, algo así como un híbrido de dipsómano de casino de provincias y segundo de a bordo en una de piratas. Algo habré visto del Tío Jess, supongo, aunque no lo recuerdo ahora, pero no comprendo demasiado (por ignorancia será) toda la reivindicación de “su obra” que ahora parece desatarse. Pero ya digo, sé poco del Tío Jess y a lo mejor fue un gran cineasta.

    A lo de “los Marías” no llego, rey de los signos. Sé del padre, claro, del crítico de cine y de Javier, pero ni pum de esos otros que citas. Una comida familiar con Julián Marías, de un lado, grave filósofo, conservador, serio, católico y, de otro lado, el Tío Jess, una especie de Sade celtíbero, debía de ser de filmar y los caretos de don Julián un poema.

    Por lo que he ido leyendo por ahí, al margen de la calidad de su cine (me suena que fue ayudante de dirección de Welles en “Campanadas a medianoche”, ¿puede ser?), parecía un tipo heterodoxo y libre. Y eso, en aquellos años difíciles y en estos tontorrones, vale un potosí. Murió don Jess, ¿no? Venga un copazo de algo fuerte para brindar por él: “a ver, niño, unas absentas y unos calamarcejos a la romana”.

    comentario por CrisCrac — Mayo 20, 2009 @ 1:44 pm | Responder


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