Recuerdo que una vez estábamos un grupo hablando sobre diversos temas y salió el eterno y adolescente problema de la felicidad. En ese momento, llegó JJA, con su aire despistado y bohemio, y, al ser preguntado al respecto, sólo se le ocurrió decir: “¿Pero eso de la felicidad no era una canción de Palito Ortega?”.
Lo mismo me pasa con La buena vida. Para mí, La buena vida siempre ha sido una película, aquella que el menor de los Trueba hizo a mediados de los años noventa. Era una película irregular, fatalmente
interpretada (a excepción hecha de Luis Cuenca), sin ritmo…, pero, no sé, tenía algo, tal vez un aroma del cine francés de Truffaut que te transportaba suavemente a esa etapa llena de complejos y de granos que tanta importancia tiene en algunos.
La buena vida no es la vida real, sino la ideal, cuando el protagonista vuela con su querida Lucía y con sus padres por un París de ensueño mientras suena un música de acordeón. Es la escena más bonita de la película. Es la escena que hemos soñado todos los adolescentes. Es una lástima que la buena vida dure tan poco.
Más tarde, La buena vida pasó a ser un grupo musical. En una época rara de mi vida (¿qué época no lo es?) me sorprendí a mí mismo escuchando a La buena vida en la sección musical de la FNAC. Eran, de nuevo, canciones adolescentes, tan intrascendentes que acababas encontrándoles su trascendencia.
Pero de eso hace tanto tiempo, o tan poco, que no sé qué ocurrirá cuando me encuentre de nuevo con La buena vida.
A mí lo de “la buena vida” (quizás por la educación judeocristiana, quizás por los ancestros andaluces) siempre me ha sonado a cosa de “señoritos”, con un leve matiz peyorativo o de censura (¡qué cargadas de historia están las connotaciones de las palabras!)Y no tiene por qué. Ojalá la disfrutáramos todos.
Por otra parte, fíjate que no es lo mismo “buena vida” que “vida buena” (¿pasaría lo mismo con “muerte”?). O si va con “darse” o “tener”.
¿Has manejado el diccionario de contextos? Es curioso.
comentario por Teresa — Junio 25, 2009 @ 4:45 pm |
A mí la expresión “vida buena” me da flux-repelús porque me suena a virtud; a culpa; a manoseo de cátedra, subsecretaría e intersindical de la palabra Ética y, en última instancia, a miasmas de cirio pascual…, a cura. No digo que sea o no así, digo que es mi imaginario. Por contra, la expresión “buena vida” me suena a inocencia, frescura, hedonismo, birritas heladas, verano pegajosón, siesta, jazmín, ensaladas, playa y un polvazo con chorreras a la piba que está loca por ti y tu adn y se acurruca a tu lado hasta las altas horas de la madrugada (cuando el relente).
(… no ví la peli.)
comentario por CrisCrac — Junio 25, 2009 @ 11:52 pm |
Cuando vi La buena vida recuerdo que al salír del cine quise agarrarme al mundo pero no llevaba ningún libro bajo el brazo y apenas brillaba un poco de luz.
comentario por complementocircunstancial — Junio 26, 2009 @ 11:21 am |
LA BUENA VIDA, es la que nos pegábamos en la adolescencia.
Ahora, simplemente, nos dedicamos a vivir, unas veces mejor y otras no tanto.
comentario por Kriss — Junio 27, 2009 @ 8:15 am |
Cuando te invada la tristeza, Krissisita, “la” das los buenos días (educadamente), la untas de matequilla (en tres dimensiones), la pones en la tostada y zas, te la papeas (mermelada, opcional). Lo mejor de la tristeza, Kriss, es que es nómada; lo peor, que es algo terca y suele volver. Lo dicho, a la tostada.
comentario por CrisCrac — Junio 27, 2009 @ 11:42 am |
Gracias por el consejo CrisCrac. Tomo nota!!
comentario por Kriss — Junio 27, 2009 @ 11:45 am |
Tenéis razón CrisCrac y Kriss (o la versión unificada, KrissCrac). La tristeza hay que zampársela nada más levantarse.
comentario por Signos — Junio 27, 2009 @ 3:53 pm |