Estilema

Julio 16, 2008

Los signos y la vida

Archivado en: Escritura, Gente — signos @ 5:18 pm

          

  Joaquín Sabina tiene un poema que habla de los puntos suspensivos. No recuerdo exactamente qué dice, pero más o menos concluye que lo peor del amor es cuando acaba en un punto y no le siguen unos puntos suspensivos. La Real Academia dice que los puntos suspensivos suponen una interrupción de la oración o un final impreciso. Seguramente, Sabina va más por lo del final impreciso. Los puntos suspensivos dejan una idea en el aire, un “todavía puede ser”, un algo que no se dice pero podría darse. Los puntos suspensivos siempre dejan las historias en el aire.

  La gente, en sus escritos, utiliza mucho los puntos suspensivos (y me estoy equivocando todo el rato, pongo “putos suspensivos”). Se nota que no acaba de estar segura de lo que dice, que duda, que sabe que todavía pueden suceder cosas. Todos hemos puesto alguna vez en nuestra vida unos putos puntos suspensivos.

  En cambio, la mayoría de las personas apenas utiliza el punto y coma. El punto y coma es un corte, pero no tan brusco como el punto. Es empezar de nuevo sabiendo que hay cosas muy próximas detrás, que casi nos tocan y que -a buen seguro- nos afectan. El punto supone acabar una idea y empezar otra. El punto y coma es empezar sabiendo que no todo acaba de un plumazo. El punto y coma es aceptar con elegancia los hechos y seguir con la vida.

  ¡Qué gran signo el punto y coma! Una pena que esté ya casi en desuso.

Julio 12, 2008

Liverpool

Archivado en: Escritura, Gente — signos @ 4:28 pm

 

  Es jueves en Liverpool. En Mathew Street un grupo de jovenzuelos anima la tarde con canciones de los Beatles. Cantan bastante mal, pero se lo pasan bien y hacen que la gente que circula por allí también se lo pase bien. Se detienen, siguen con el pie la melodía, cantan el estribillo, dejan alguna moneda y se van. Tal vez su próxima parada sea The Cavern, el mítico local donde comenzaron los Beatles. Allí,seguramente, también habrá alguien cantando Hey Jude o Yelow Submarine. En esta ciudad todo gira en torno a los Beatles y el equipo de fútbol del Liverpool. Fernando Torres, Reina y Gerrard están por todos lados.

  A pocos metros de ahí sale música de un pub. La gente bebe cerveza, fuma en la puerta (no se puede fumar en los pubs) y canta en el Karaoke: If I had to do the same again, I would, my friend, Fernando. Son las siete y media de la tarde y las calles empiezan a despoblarse. Los comercios han cerrado hace un rato. Dentro de un momento no quedará casi nadie. Hoy no ha llovido, pero no hay que fiarse: puede hacerlo en cualquier momento. Las gaviotas, que sobrevuelan el cielo nublado, nos acompañan hasta el hotel. Todavía tardará mucho, mucho en hacerse de noche.

Julio 1, 2008

Treinta y uno de junio

Archivado en: Gente, Libros — signos @ 8:49 am

  Le hice caso a Juan Cruz y leí Treinta y uno de junio de mil novecientos noventa y tres, el libro de Daniel Sánchez Arévalo. Lleva el subtítulo de “Un día que no existe en un año en el que no pasó nada”. Es una novela escrita en primera persona, con frases muy cortas y contundentes  que son como pequeñas hostias en la cara. Después de las doscientas páginas, claro, es una gran hostia la que recibes.

  Es una historia dura sobre un perdedor. No sé qué tienen los perdedores que fascinan tanto a los escritores y a los cineastas. El fracaso en el cine y en la literatura tiene mucho predicamento, pero fracasar en la vida es una putada. No hay nada peor que el fracaso. Me han sorprendido unas declaraciones de Risto Mejide, ese enfant terrible de OT, que dice no ser un perdedor porque se divierte mucho fracasando. No sé, para mí que no ha probado nunca el fracaso, que sólo es una pose.

  Treintayunodejuniodemilnovecientosnoventaytres. Así lo escribe Sánchez Arévalo, todo junto, como si lo estuviera diciendo.  Si junio tuviera treinta y un días, hoy sería treinta y uno. El día treinta y uno aparece y desaparece del calendario con la regularidad con la que abrimos y cerramos los ojos. El día treinta y uno es un parpadeo, un blink que dicen los ingleses. Por eso me gusta tanto el día treinta y uno: porque lo sueñas con los ojos cerrados y sólo existe cuando los abres.  

Junio 26, 2008

Películas

Archivado en: Gente, Películas — signos @ 9:34 am

 

  Fer habla en su blog de Choose me, aquella película de Alan Rudolph que vimos todos cuando teníamos veintipocos años y que nos sedujo tanto. Al contrario que él, yo sí que me acuerdo de con quién fui a verla.  Fui a verla con Asun. Y lo que me gustaría ahora mismo es que al poner su nombre, Asun, se estableciera un hipervínculo que me llevara directamente a ella para saber qué hace, cómo vive, con quién y hasta a qué dedica el tiempo libre.

  En esta época de móviles e Internet no paramos de llamarnos, de escribirnos y de hipervincularnos con gente a la que vemos casi todos los días: son los amigos, los novios, los compañeros de trabajo. No digo yo que eso esté mal, pero estaría mejor si con un solo clic pudieras, si quieres,  saber de la gente que un día formó parte de tu vida.

  Hace unos años vi a Asun. Yo venía de un curso de la UIMP y ella estaba trabajando en una excavación. Me giré para ver aquellas ruinas y la vi; y ella, que estaba a lo suyo, también abandonó por un momento la reconstrucción de una vasija y se entretuvo en verme pasar. La excavación estaba bastante alejada y la separaba de la calle una valla metálica, de manera que nos vimos a través de ella y ni siquiera pudimos darnos dos besos.

  Ahora que lo pienso, parecía una escena de alguna de esas películas que vimos juntos en uno de esos cines a los que íbamos los domingos por la noche. 

 

Junio 19, 2008

Nuevas tecnologías

Archivado en: Escritura, Gente, Libros — signos @ 8:46 am

 

  Se está celebrando estos días en la UNED de Valencia un curso sobre edición y nuevas tecnologías. El primer día, Javier Celaya nos dejó a todos boquiabiertos con su labia y su sabiduría. Naturalmente, habló de los ebooks, de lo libros electrónicos, y dijo que en un plazo corto de tiempo competirían con los libros clásicos de papel. No dijo (como otros agoreros) que uno sustituría al otro, sino que convivirían pacíficamente. Eso está bien. Luego, en la cena, me dejó uno de esos cacharros, lo estuve manejando y ya estoy ansioso por comprarme uno. Es cómodo, pesa poco, caben muchos libros dentro de él, se lee bien y es muy moderno. Yo, en el fondo, quiero ser muy moderno.

  También vino Antoni Navarro, que en plan destroyer dijo que lo viejo ya no servía y había que sustituirlo por lo nuevo. El libro en papel era una cosa antigua y desfasada y había que sustituirlo por los blogs, las redes sociales… El hipervínculo era Dios.  De repente, ya no quiero ser tan moderno.

  Y así estoy. También nos dijo Javier que él pensaba que en un plazo de ocho o diez años desaparecerían los periódicos en papel. Para más inri, ayer voy al quiosco de Lolita, a la que todos los días compro el periódico, y veo un cartel de “Se traspasa”. “¿Y eso?”, le digo. “Pues nada, que me jubilo”. A mí me gusta el periódico de papel, leerlo los domingos por la mañana sin prisa, en la salita de mi casa donde da el solete en invierno y se está muy bien.

  Una vez le pregunté a los alumnos sobre el tema y me dijeron que los periódicos eran una cosa de viejos. Ellos iban a la biblioteca y veían a los abueletes sentados pasando las hojas de Levante.

  Una imagen que, dentro de unos años, será una foto antigua.

Junio 8, 2008

Los adioses

Archivado en: Escritura, Gente, Películas — signos @ 9:54 am

 

 Se ha muerto Josep Vicent Marqués. Hubo un tiempo en el que vivió en mi calle y yo lo veía  mucho, los domingos por la mañana sobre todo, paseando con su hijo o leyendo el periódico en la bodegueta del Pilar. Siempre estuve tentado de pedirle aquel artículo, Instrucciones para un adiós, que escribió en El País Semanal, y que yo copié descaradamente cuando escribí una despedida para mis alumnos de la Fonteta de San Luis.

  Ahora ya no podré pedírselo.

   También se ha muerto Sidney Pollack, ese tipo lúcido con cara de descreído. Lo recuerdo, sobre todo, como actor en las películas de Woody Allen, pero también fue director y productor. Carlos Boyero dice que lo suyo eran los amores intensos y difíciles, destinados a la provisionalidad o al fracaso. Es verdad. Todavía se me ponen los pelos de punta al escuchar a Barbara Streisand cantar The way we were. Pondría aquí la canción, si no fuera porque el servidor donde alojaba la música petó y me ha dejado sin una puta canción en el blog. Ni una sola.

  Es lo que pasa con el mundo virtual. Que no es real. De repente todo ha desaparecido. A lo mejor, un buen día, a WordPress le da por desaparecer y nos quita todas las palabras, todos los recuerdos, todos estos días.

 Lo hará sin avisar, por supuesto, porque, como pasa en la vida real, todo es provisional y todo está más cerca del fracaso que del éxito. Habrá que ir acostumbrándose.

Junio 7, 2008

Blogs

Archivado en: Escritura, Gente — signos @ 1:55 pm

  El sábado estuvimos en casa de Fer, celebrando su cumpleaños. En un momento ya avanzado de la noche surgió el tema este de los blogs (bueno, en realidad es un tema recurrente en nosotros). Estábamos en  su terraza, que da a la avenida de Pérez Galdós. Me vino a la mente aquella noche en la que empezó a llover torrencialmente y los coches sorteaban los contenedores que la lluvia había arrastrado hasta el medio de la avenida y un coche de policía  intentaba apartarlos dándoles con el morro, como si se tratara de autos de choque. Alfredo y yo contemplábamos el espectáculo y la lluvia era tan intensa que no se veían ni los edificios de enfrente.

  Bueno, allí estábamos la otra noche hablando y  Quique pensaba que Fer utilizaba un tono demasiado personal en su blog. Vicente creía que el problema era que había un desfase entre el momento de la escritura y el de la lectura. Se escribe oliendo un perfume, oyendo unas palabras, sintiendo una piel, y se lee sin aromas, en silencio, sin roces. A mí me ha pasado alguna vez: leer un post con el café en la mano, a punto de marcharte, o muriéndote de sueño, o con la cabeza en otro lado.

  A mí me gustan los post de Fer. Los encuentro muy poéticos, muy literarios. Sé que son muy personales, pero es en lo que menos me fijo. Si sólo me fijara en eso, tampoco me gustarían los blogs de Luis (qué bueno su último escrito), ni de Rafael Reig o de Juan Cruz. Por cierto, a Juan Cruz hace mucho que no lo leo, tal vez desde octubre, Ojalá octubre, ese mes de treinta y un días.

  Hoy, siete de junio, he visto que Juan Cruz ha escrito otro libro: Muchas veces me pediste que te contara esos años. Un bonito título, sobre todo para aquella persona que te ha pedido muchas veces que le cuentes todo lo que te pasó en esos años en los que no estuvo.  

Mayo 23, 2008

Cartelera Turia

Archivado en: Gente, Películas — signos @ 7:59 pm

                                       

  El otro día, cuando iba al trabajo con mi cartera de plástico y escuchando canciones en el ipod, vi a José Vanaclocha. Estaba junto al ambulatorio de Juan Llorens. Llevaba un sobre marrón con un anagrama del Insalud o similar y un recorte de periódico. Iba a cruzar la calle, pero no cruzaba. Me quedé mirándolo y él hizo un amago de saludarme. Tal vez pensó que nos conocíamos.

  José Vanaclocha es el director de Cartelera Turia, o lo fue durante muchos años. Es difícil que en Valencia haya alguien que no conozca la Cartelera Turia. Yo la descubrí siendo un adolescente y este hecho cambió mi vida. Mientras mis compañeros de entonces iban a ver películas americanas espectaculares o tontorronas comedias españolas, yo sólo visionaba films que La Turia calificaba con un 4 o un 5. ¿Qué le pone la Turia? era la pregunta a formular antes de ir al cine.

  Como (casi) todos, yo también he tenido padre, hermanos mayores y profesores que han influido en mi vida. Pero ninguno como Vanaclocha y sus secuaces. Aquellas críticas demoledoras, aquellos comentarios breves con que terminaban la sinopsis argumental (Huir, De pena, Marciana, Inefable…) marcaron para siempre mis gustos cinematográficos.

  Y desde hace algún tiempo, La Turia siempre celebra a finales de junio una fiesta erótica. Llevo años proponiendo a mis amigos (y sobre todo a mis amigas) que vayamos a una de esas partys tan divertidas. Pero siempre se hacen los suecos. A ver si se animan este año.

Mayo 12, 2008

Cien

Archivado en: Escritura, Gente — signos @ 9:18 am

  Este es el post  número 100.

  Dan ganas de callarse ya, después de tantas palabras. Uno empieza a escribir un poco por azar y llega un momento en el que se da cuenta de que ya no puede parar, que cualquier cosa que lee, que piensa o que hace puede convertirse en un post.

  Y tampoco es eso. ¿No? Y luego está la gente que te lee. Esa es otra. Vas por ahí y te dicen: “He leído lo que has escrito”. Y te mueres de vergüenza. Porque nunca te lo dicen en un tono neutro. Siempre lo acompañan de una sonrisita, o arrugando la nariz, o con un brillo especial en los ojos. Y lo que quieren es decirte mucho más de lo que dicen. Lo malo es que nunca adivino qué quieren decir.

  Y el caso es que durante estos meses me ha salido más de un amigo. Y también algún que otro detractor (que puede que antes fuera mi amigo, no sé). Pero, de verdad, dan ganas de enviar a paseo este blog y dedicarse a otra cosa. Pero luego lees que Rijkaard va a ser destituido y ten dan ganas de escribir sobre ese tipo tan elegante. O ves a Vanaclocha, el crítico de cine, cerca de tu casa. O te cruzas con un profesor del que tienes muy buen recuerdo. O alguien te llama en una tarde de lluvia cuando estás en medio de la nada. O te enseña su bicicleta plegable. O te invita a su cumpleaños.

  ¡En fin!, que no sé. Todo se andará.

 

 

Mayo 9, 2008

Fito

Archivado en: Gente, Música — signos @ 10:18 pm

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