Estilema

octubre 31, 2007

Todavía octubre

Filed under: Gente,Libros — signos @ 10:48 am

Conteplación Hoy se acaba octubre. En el periódico he leído que en este día cumplen años Carmen Alborch, Luis Antonio de Villena, Jesús Caldera y Peter Jackson. No sé si conozco a alguien que cumpla años hoy, tal vez sí, y ahora mismo lo esté celebrando con su familia o con sus amigos, y esta noche se vaya de farra y se disfrace de Super Coco, de Simpson, de la rana Gustavo o del león de la Metro. Esta noche de Halloween, tan anglosajona,   ha acabado por sustituir a aquella noche de ánimas hispana, con don Juan Tenorio y doña Inés del alma mía.

 Juan Cruz escribió un libro que se llamaba Ojalá octubre. El título viene de Truman Capote, que en una carta a un amigo le dijo “estoy tan feliz que ojalá fuera octubre”. El tiempo se me pasa tan deprisa que desearía que se detuviera, que no avanzara más, y que lo hiciera, por ejemplo, hoy, último día de octubre. De ese modo, uno podría pararse a pensar que es treinta y uno de octubre incluso cuando ya no fuera treinta y uno de octubre. En el fondo, los días deberían pasar cuando uno se cansa de ellos. Y yo todavía no me he cansado de éste. Así que ojalá fuera siempre octubre. 

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octubre 30, 2007

Pío Baroja

Filed under: Clases,Libros — signos @ 7:09 pm

Po Baroja Aquí vemos a Pío Baroja, con su boina y su bufanda. Se ve que era un tipo friolero. En un libro que hablaba sobre los escritores y el cinematógrafo, leí que no le entusiasmaba el cine porque una vez fue a una sala y hacía tanto frío que se resfrió. En esta foto aparece en lo que seguramente será su mesa de trabajo,  con los utensilios de escritura a la vista. Hoy hemos hablado en clase sobre Pío Baroja, y los alumnos (tan jóvenes) no parecen tener una mala opinión de él. Ese estilo antirretórico del que hacía gala ha permitido que hoy en día todavía se le pueda leer bien, sin excesivas complicaciones, que es lo que la gente busca cuando lee una novela. En ese sentido, ha resistido mucho mejor el paso del tiempo que Valle-Inclán, por ejemplo. Por eso, es mucho más fácil recomendar Zalacaín el aventurero o Las inquietudes de Shanti Andía que las Sonatas.

 A mí me gustó El árbol de la ciencia cuando la leí por primera vez, y también Zalacaín el aventurero. Tengo por ahí algún volumen de sus memorias que he leído a trozos, porque cuando llevo mucho rato leyendo me acaba molestando ese estilo que tiene tan descuidado, tan tosco. Es como ver una pared llena de desconchones: si la miras una vez casi ni te das cuenta, pero si te quedas mirando fijamente, acabas contándolos y todo. De todas formas, tengo amigos a quienes les gusta mucho y lo defienden con verdadera pasión. Por eso no seré yo quien lo critique.

 Cuando he terminado la clase y he salido a la calle me he llevado una sorpresa porque era casi de noche. Luego he caído en  que el domingo cambiaron la hora. Tendré que estar un poco más al cabo de la calle.

octubre 29, 2007

Fines de semana

Filed under: Gente — signos @ 4:20 pm

Adolfo Marsillach Hace tiempo, después de un fin de semana bastante ajetreado, alguien me escribió en una servilleta un poema de Gil de Biedma que empezaba diciendo: Después de todo, no sabemos / si las cosas  no son mejor así, / escasas a propósito… Quizá,  / quizá tienen razón los días laborables.

Los fines de semana pasan muy deprisa y son así, escasos a propósito. Luego,  viene el lunes, que tiene una pinta horrible, y el martes, que sigue siendo horrible, pero ya es otra cosa. Y así va pasando la semana, que en el fondo también pasa muy deprisa, hasta que llega de nuevo el fin de semana. Una vez le preguntaron a Adolfo Marsillach cuál era la mayor conquista social de los últimos años y él contestó que el fin de semana.

Un tipo sabio Marsillach.

octubre 26, 2007

Umbral & Ada

Filed under: Gente — signos @ 9:47 pm

Esta mañana me ha llamado por teléfono Ada. Hemos estado hablando un buen rato, mientras caminaba por la calle hacia el trabajo. Me ha llamado para agradecerme un correo que le envié hace ya tiempo (ella casi nunca mira internet) en donde escribí cosas sobre Umbral, porque yo sabía que a ella le gustaba mucho Umbral.  Se había muerto, a mí me pilló de viaje y me dejó muy impactado la noticia. Estoy seguro de que si Francisco Umbral  hubiera conocido a Ada le habría escrito una columna.

Reproduzco aquí esas palabras que le escribí a ella y a los de la tertulia del Rodrigo.

Se ha muerto Paco Umbral, que fue mi ídolo cuando tenía veinte años. Era un tipo alto, elegante, con su bufanda blanca, sus gafas de concha, su porte intelectual. Salía en la tele (cuando en la tele salía gente interesante, y no ahora, que sólo salen paletos y horteras) y yo me quedaba embobado oyéndolo hablar, con ese aire displicente y distinguido. Hablaba de Larra, del periodismo, de la movida madrileña, de las señoritas que se ligaba, de los cafés, de la bohemia, de whisky, de Delibes, de Rimbaud, de Baudelaire, y yo lo imitaba. Me había leído La noche que llegué al café Gijón, y Mortal y rosa, y sus artículos en El País, y memorizaba las respuestas que daba en las entrevistas. Luego, salía a la calle, con mi chaqueta raída, mis gafas de concha, mi pelo largo, mi bufanda al cuello, soltaba dos o tres frases memorizadas, y me sentía Umbral. Supongo que hacía el ridículo, pero me daba lo mismo. Yo quería ser así: distinguido, con un toque de elegancia, brillante, satírico, genial.
Esta tarde, en casa de mi madre, he rebuscado entre mis papeles de joven outsider y he encontrado varios artículos de Francisco Umbral, recortados del diario El País de los años ochenta. Hablaban de la movida, del cheli, de Alaska, de una orgía, de señoritas estupendas, de la vida de aquellos años. Y yo me he dejado llevar hasta un tiempo que ya tenía perdido en la memoria.
Había leído por la mañana un artículo en el periódico sobre Paco Umbral y casi me pongo a llorar. Como caiga una lágrima, pensé, emborrono el artículo, y no quiero, quiero recortarlo y guardarlo para siempre. En una foto, se ve al escritor con un libro en la mano, es Días felices en Argüelles, el último libro que leí de él, hace ya un par de años. Cuando he estado en Madrid, me he tropezado con Umbral varias veces, pero nunca me atreví a decirle nada, me daba un poco de corte. Era un tipo extraño, igual te despachaba con cajas destempladas (¡Oiga!, yo he venido a hablar de mi libro), que lo pillabas de buenas y se iba a tomar un café contigo. Siempre que lo vi parecía enfadado, o triste, o melancólico. Un tipo irreal, como una foto de Valle-Inclán.
Y ahora me entero de que está muerto. Y me entero así, de sopetón, cuando vengo de viaje. Ya los periódicos, las radios, las televisiones habían dado la noticia, y yo sin saber nada. Y noto que se me ha ido una parte de mi vida, tengo la sensación de que me estoy haciendo mayor y que se me van perdiendo las referencias, el mundo tal y como lo conocí. Sí, hace tiempo que no leía las columnas de Umbral, y en una entrevista que le oí en la radio hace poco ya no era ni sombra de lo que fue. Pero estaba ahí, siempre quedaba la posibilidad de leerlo, de recuperarlo. Ahora ya ha desparecido para siempre. Y, con él, esos días felices que pasamos en Argüelles.

octubre 25, 2007

La lluvia

Filed under: Libros — signos @ 1:10 pm

 Hace algún tiempo Juan Cruz hablaba en su blog de Haro Tecglen y de cuando Cebrián se lo llevó a El País. Haro escribía muchos editoriales, también hacía la crítica de teatro y aquella columna de “Visto / Oído” . En estos días de lluvia me he acordado de una columna que recorté y que se llamaba precisamente El país de la lluvia. No tengo apuntada la fecha, pero seguramente durante aquellos días llovió mucho por estas tierras, lo que llevó a Haro a imaginarse una España nórdica, que sería reflexiva, filosófica y lectora. En ese país imaginario, los jóvenes dejarían el botellón y buscarían interiores cómodos y relajados, se reunirían junto al fuego, leerían y escribirían. Pero él mismo era escéptico y ya temía que haría falta que corriera mucha agua bajo los puentes para que este país se volviera más reflexivo y más culto.

 Llueve últimamente mucho por estas tierras. Llovió hace días, cuando fuimos a ver a Serrat y Sabina y acabaron suspendiendo el concierto. Pero fue hermoso oírles cantar la última canción ( que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel…) bajo la lluvia. Tambié llovió el sábado, cuando volvíamos de casa de Rafa,  y ha estado lloviendo toda la noche aquí en Valencia. La lluvia altera tu ritmo vital, invita a quedarse en casa (o en el interior de un coche) y a ver la vida a través de un cristal por el que resbalan las gotas. Ayer, una amiga me dijo que escribiera algo sobre la lluvia. Al momento, me vino a la cabeza la portada de un libro de Coetzee, Juventud, en donde vemos a varias pesonas con paraguas en un Londres lluvioso. Es espléndido ese libro de Coetzee, como todos los de él, aunque sea muy duro, juzgando el mundo que le rodea y juzgándose a sí mismo (“Carece de talento para mentir, para engañar o saltarse las normas, igual que tampoco lo tiene para el placer y la ropa moderna. Sólo tiene talento para la tristeza, la tristeza sincera y aburrida. ¿Qué va a hacer si esta ciudad no recompensa la tristeza”, dice el personaje de sí mismo).

 Así que lo mejor que se puede hacer en estos días de lluvia es leer un libro. Juventud, por ejemplo.

Youth

octubre 24, 2007

Arriba el telón

Filed under: Gente — signos @ 6:37 pm

   Hoy me entero de que le han dado el Premio Nacional de Literatura Dramática 2007 a Rubén Ruibal por su obra Limpeza de sangue. La cosa no tiene mayor trascendencia, claro, puesto que todos los años el Ministerio de Cultura otorga este premio y se lo han de dar a alguien.  Lo curioso del caso es que el autor, un gallego nacido en 1970, se encuentra en paro (es un “amo de casa”,  dice él),  y se dedica a cuidar a sus dos hijos gemelos, atender su huerto y realizar tareas domésticas. La obra en cuestión ya obtuvo un premio que conllevaba la publicación del texto y su puesta en escena, aunque esto último nunca se llevó a cabo. Menos mal que ese premio supuso la publicación de la obra, de lo contrario el jurado jamás hubiera podido leerla y, por tanto, premiarla.  Personalmente, me alegro de que un desconocido haya ganado un premio importante.

 A mí me gusta mucho leer teatro (soy un tipo raro yo). Cuando era estudiante, formé parte de un grupo de cine y a mí siempre me tocaba la parte del guión. De aquella tarea, me quedó la costumbre de escribir diálogos, hasta el punto de que acabé escribiendo una obra de teatro que tuvieron a bien premiarme en un certamen de teatro que organizaron en Hellín. Me puse muy contento porque era la primera vez que me daban un premio. La obra se llamaba Perdedores de ficción, y, si he de ser sincero, ya no me acuerdo mucho de ella.  Si la volviera a leer (aunque para eso tendría primero que encontrarla por casa) me daría un patatús. Pero tengo muy buenos recuerdos de aquel día, del discurso incoherente que solté, de la gente del jurado, de los otros premiados, de la comida a la que nos invitaron. Y de la pasta que me ingresaron en la cuenta corriente, claro.

 Así que me alegro de que hayan premiado a ese tal Rubén Ruibal, autor en paro. Que disfrute con su premio, con el dinero que le van a dar y que muy pronto pueda llevarla a escena. Y nosotros que lo veamos. Amén.

octubre 23, 2007

Literatura

Filed under: Clases — signos @ 6:09 pm

Valle-InclánHoy hemos estado hablando en clase sobre Valle-Inclán. Javier Marías, en su libro Miramientos, lo retrata de la siguiente manera: “Aquí está Valle-Inclán con su barba fluvial, lo que más llama la atención en todos sus retratos, también cuando la barba era negra pero sobre todo cuando ya era espumosa y blanca y se iba dispersando o deshilachando según caía. […] Aquí está  mirando a la cámara, no le ha dado tiempo a encararse del todo con ella, por eso tiene un aire de muy leve sorpresa o susto, parecen fingidos, como quien simula espantarse ante un niño que se disfrazó de fantasma y se acercó creyendo que no era visto”.

 Valle-Inclán era un provocador y un pendenciero. Me he preguntado si hoy existe algún escritor así y les he trasladado la pregunta a los alumnos. Han salido los nombres de Sánchez Dragó, de Pérez Reverte, de Umbral. Pero es difícil encontrar hoy a un tipo tan estrafalario.

 Y también es difícil encontrar hoy en día a gente a la que le guste la literatura. Estos alumnos que tengo en el Curso de Acceso  de la UNED se han matriculado por propia voluntad en esta asignatura, en estos tiempos que corren, de menosprecio general hacia las humanidades. Ayer, sin ir más lejos, leí en El País (El periódico global en español) una entrevista con un tal Robert Mundell, Premio Nobel  de economía y muchas otras cosas más, pero que da la impresión de ser un tecnócrata de esos que va a arreglar el sistema educativo a base de tecnología, productividad e imput creciente. Dice el citado Mundell que “Los niños van a la escuela primaria y luego a la secundaria pero no están preparados para trabajar”.  No sé muy bien qué significa eso, pero supongo que para él lo mejor sería que primero se estudiara una formación profesional y, después, si hay ganas y recursos, todas esas zarandajas de literatura, música, historia, latín, filosofía…

 Seguramente no he sabido interpretar sus doctas palabras. Un tipo que fue asesor del ex presidente de Estados Unidos Ronald Reagan, que impulsó la llegada del euro a la UE,  que enseña en universidades de China (y, añado yo, que no ha pisado en su vida un aula de secundaria en un instituto público), no puede estar equivocado.

 Les dejo con una canción Luis Eduardo Aute que habla, precisamente, de literatura. Espero que la disfruten.

octubre 22, 2007

Chafandín

Filed under: Gente — signos @ 7:19 pm

 Ayer tuve comida familiar en mi casa. Hace años odiaba las comidas familiares. Cada vez que había una, inventaba alguna excusa para no acudir porque me resultaban insoportables. Sin embargo, ahora ya no las veo tan horribles; incluso, alguna vez, me lo he llegado a pasar bien. Así que, cuando mi madre me dijo que este año ella no celebraba su santo en casa porque no le apetecía organizar ningún sarao, yo me presté enseguida a organizarla en la mía. Y mi casa se llenó de padres, hermanos, cuñados, sobrinos, etc. Además, vinieron con vino, whisky (del bueno), coñac, etc.,  lo cual siempre se agradece.

 Pero lo más gracioso fue cuando, ya en los postres, estábamos hablando de alguien (un pariente lejano) y mi hermano se descuelga diciendo: “Ése, ése es un chafandín”. Todos nos reímo mucho, claro, porque nos creíamos que se había inventado la palabra. Pero, al cabo de un rato, despierta de su letargo y dice: “No, no, esa palabra existe”. Tuvimos que traer un diccionario y comprobar que, efectivamente, esa palabra existía y, lo más sorprendente, con el significado exacto que quería darle: “Persona vanidosa y poco juiciosa o de poco valer. Botarate”.

 Hay que ver la familia, qué sorpresas te da a veces.

octubre 21, 2007

En casa de Rafa

Filed under: Gente — signos @ 4:45 pm

Ayer estuvimos en casa de Rafa. Después de convivir varios años en pecado, ha decidido sentar la cabeza y casarse. Por eso nos invitó a unas cervezas; bueno, en realidad, nos invitó a mucho más, según comprobamos in situ todos los asistentes, que fueron muchos. El equipo de la uned se supo situar bien, estratégicamente hablando, a un lado, desde donde divisaba todo el campo de batalla y tenía a prop  el avituallamiento necesario (aunque hubo alguna botella rebelde) y dejaba que Rafa y Mila fueran de aquí para allá atendiendo a sus invitados. Hasta que llegó Eva y nos arrastró a la otra punta de la casa.

Ahí tuvimos que pasar por entre las huestes docentes, que se dividían en dos bandos: los del Cid y los del Juan de Garay. Se masticaba la tensión entre ellos, saltaban chispas por algunos lugares. Me recordaban esas peleas que se organizaban en la plaza del Ayuntamiento antes de las mascletás entre los de Luis Vives y los de la academia Castellano. Pero no llegó la sangre al río. Sólo alguno se quemó el culo o la pernera del pantalón con esas antorchas que bordeaban el jardín (muy bonitas y tal, pero con bastante peligro, sobre todo después de dos copas).

Nos estuvimos yendo desde las diez (al menos, Vicente, Toni y yo),  pero cada vez que nos íbamos, pasaba Rafa y nos llenaba la copa, y así cualquiera se iba. No sé de qué hablamos, pero vimos que las chicas se habían ido y estaban juntas (y eso siempre mosquea). Había muchas conversaciones y, de vez en cuando, se oía la risa de Rafa.

Al final, cansados de la verticalidad,   nos sentamos cómodamente a charlar de nuestras cosas los del palomar y Eva, que bebía whisky sin alcohol,  y un calvo, que dio bastante que hablar. La fiesta estuvo bien y a alguno (o alguna) le pareció tan bonita que también quería casarse. Menos mal que Vicente se lo quitó de la cabeza.

Cuando nos íbamos, empezó a llover.

octubre 20, 2007

Arte

Filed under: Gente — signos @ 10:35 am

Cadira  En el pie de esta imagen parece que vaya a poner “Aquí se sentó…”. Desde luego,  a uno le cuesta imaginarse a una persona joven, a un musculoso deportista  en camiseta, por ejemplo,  o a una rubia con minifalda. En esa silla sólo puede sentarse un hombre mayor: Borges, sin ir más lejos.  Porque Borges siempe ha sido un hombre mayor. ¿O alguien imagina a Borges de joven? El escritor argentino se sentía fatigado y Joan Sebastián le ha abierto la puerta de su casa en Rocafort para que descansara un rato, precisamente en esa silla. Joan no sabía muy bien cómo dirigirse a él: don Jorge Luis no queda bien, y señor Borges suena a funcionario, a jefe de área de una administración local. Pero el escritor ha aceptado el ofrecimiento y nos lo podemos imaginar ahí sentado, sin apoyar la espalda, levemente inclinado hacia delante. Da la gracias, bebe un vaso agua y habla de la memoria y del olvido (“Ya somos el olvido que seremos”).

Ayer, Joan y yo (después vino María)  estuvimos tomando una cerveza en el único sitio  donde nos dejaron entrar en esta ciudad acústicamente saturada. Seguro que cuando salimos a la calle, se puso a pensar en un cuadro.   

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