Estilema

noviembre 30, 2007

Halle & Luis

Filed under: Gente,Películas — signos @ 7:01 pm

  Luis y sus heterónimos son tipos singulares. San Agustín dijo algo así como yo soy dos y estoy en cada uno de ellos. Luis (que todavía no es santo) puede decir que él son muchos y está en cada uno de ellos (y de ellas). Puede hacer muchos comentarios a la vez y, al mismo tiempo, no hacer ni puto caso a los mensajes que le envío para tomar un café.

  Bueno. El caso es que se acerca el fin de semana. Y como él sabe muy bien, el fin de semana es como si se te apareciera Halle Berry “empapada como un pollito implorándote un lugar donde pasar la noche”. Como este hecho es poco probable que ocurra, he intentado buscar por la red el espléndido polvazo que se da Halle Berri en Monster’s Ball, pero no la he encontrado. Es comprensible: esa escena, aislada y en estado puro, fundiría toda la red.

  En sustitución, sirvan estas imágenes de la chica. ¿En qué foro hay que votarla para convertirla en una de las nuevas siete maravillas del mundo?

noviembre 29, 2007

Red rafa-lution

Filed under: Gente — signos @ 11:29 pm

Rafa Bentez Leo en el periódico que la afición del Liverpool le demostró el otro día a Rafa Benítez su adhesión inquebrantable lanzándose a la calle en una manifestación por los alrededores del estadio. ¡Ah!, cómo me hubiera gustado estar por Oakfield Road, ebrio de cerveza y marihuana, rodeado de esos seguidores enfervorizados y gritando Ra, ra, ra, Rafa Benítez.

  Para quien no sepa nada de fútbol, debo decir que Rafael Benítez fue entrenador del Valencia durante tres temporadas, y consiguió, nada más y nada menos, que dos campeonatos de liga y una copa de la UEFA.  Hasta entonces, a mí el fútbol me interesaba un pimiento, y el Valencia era un equipo más bien mediocre (la última liga la consiguió en la era cuaternaria), siempre detrás del todopodeoso Madrid y del temible Barça.

  Pero llego Rafa y yo me convertí en un forofo del fútbol. Veía todos los partidos, vibraba con cada ocasión de gol, gritaba como un loco en el bar, celebraba las victorias con cerveza o champán. Hablaba de Cañizares, Vicente, Angulo o Baraja con la misma naturalidad que antes lo había hecho de Todorov, Chomsky o Thomas Bernhard. Comentaba un pase en profundidad, un centro desde la esquina o una internada por la banda izquierda con la misma extensión y profundidad que Lázaro Carreter interpretaba un poema de Góngora. Había encontrado, en fin,  tema de conversación en la barra de un bar, en la parada del autobús o en la sala de espera del ambulatorio.

  Pero Rafa se fue y el Valencia ha vuelto a ser el que era. Yo, naturalmente, me he pasado al Liverpool. Y el otro día (aunque no estaba allí) era uno de esos aficionados con cara de energúmeno portando su retrato por las calles de Liverpool y gritando Keep Rafa.

¡Ah!, un día yo también iré a Anfield y cantaré el You’ll never walk alone.

noviembre 27, 2007

La lata de la Religión

Filed under: Clases — signos @ 8:18 pm

  De vez en cuando me doy un paseíto por el blog de Felipe Zayas. Había leído cosas suyas, claro, porque Felipe lleva media vida escribiendo sobre temas de lengua y literatura, pero lo conocí en persona hace tres años, en un curso sobre educación y nuevas tecnologías. Bueno, en realidad no sé si el curso se llamaba así, porque siempre ponen unos nombres muy pomposos: Las TIC y las aulas digitales, nuevas tecnologías en la educación, los retos en la educación del siglo XXI, el desafío de… Se llamara como se llamara, el caso es que Felipe Zayas iba allí a compartir su pasión por los blogs.

  En Darle a la lengua me he encontrado con este vídeo. Él se pregunta si no formará parte de una campaña para prestigiar las clases de Religión frente al “adoZtrinamiento sociata de Educación para la ciudadanía”. Puede ser. Pero el anuncio es insuperable: el careto de él cuando se gira para contemplar a la chica, su sonrisilla (que parece estar diciendo “ahora verás dónde queda todo ese ardor”),  ella que, mientras recibe la bendición, no se puede creer lo que está ocurriendo…

  La tentación, el deseo, la castidad, el ardor, el pecado… Interpretaciones hay miles. Ahora, yo,  de la chica, dejaba la Coca-cola y me tomaba un whisky.

noviembre 26, 2007

Pies, para qué os quiero

Filed under: Gente — signos @ 11:51 am

pies 7  pie 5  pie 4  pie 3   pie 2   pie 1   foto 6 

Isabel fotografió nuestros pies en aquel botellón noctívago y veraniego que ha quedado ya como un hito en nuestras vidas.

Somos nosotros, de pies a cabeza, andando a pie por la playa de la Malvarrosa.
Somos nosotros, ha dicho Isabel, y nosotros nos lo hemos creído a pies juntillas.
También yo me lo creo, al pie de la letra.
Había mucho literato en la fiesta, hablando en verso con pie quebrado antes de que el alcohol enredara la lengua y no diéramos pie con bola.
En una de las fotos (hay que fijarse) hay dos personas que cojean del mismo pie.
En otra, se nota que la persona está hablando de Epicuro, y da pie a un comentario sobre la amistad.
No veo a nadie al pie del cañón.
Pero en una foto, se ve claramente que a alguien se le ha caído el mundo a los pies.
Otros se disponen muy ufanos a entrar en la orilla. Está claro que hacen pie.
¿Quién me pone el pie encima? ¿O era la pierna?
Tampoco veo a nadie en pie de guerra.
Sé que alguien le buscara tres pies al gato.
Y sé que esto puede dar pie a muchos comentarios.

noviembre 22, 2007

Los que callan

Filed under: Gente — signos @ 7:39 pm

  Habla mucho estos días la gente sobre el arte de callar. “¿Por qué no te callas?” se ha convertido en la frase de moda. Ha tenido comentadores y comentarios, melodías y politonos, dimes y diretes. Pero que el venezolano Hugo Chávez no se calle nunca, no quiere decir que nos tengamos que callar todos. Lo digo porque algún columnista habla del arte de callar como una especie de valor supremo y cita el libro del mismo título firmado por el abate francés Dinouart, publicado aquí en España por Siruela.

  Yo soy un hombre de pocas palabras, pero tengo palabras. No me gusta la gente que se larga sin decir nada, no me gusta la gente que no quiere dar explicaciones de su conducta, no me gusta la gente que da la callada por respuesta. Lo que nos distingue de los restantes animales es la capacidad de hablar, y siempre se pueden explicar las cosas, por difíciles que sean. Si algo te gusta o no te gusta, ¿por qué no decirlo?

  Los que callan otorgan. Los que callan no saben. Los que callan pierden la oportunidad de ser entendidos. ¿Por qué se callan los que callan?

noviembre 21, 2007

Olvidados

Filed under: Gente — signos @ 9:00 am

       Carlisle

  Normalmente, de los cantantes, de los actores, de los escritores, de los deportistas… sólo vemos la espuma, sólo conocemos a aquellos que salen en la televisión o en la prensa y están en boca de todos. Pero no cabe duda de que existen otros muchos  que hacen su trabajo muy dignamente, pero que no gozan del aplauso ni del reconocimiento de eso que llaman gran público.

  El domingo pasado no hubo liga y los periódicos del lunes han notado su falta como un goloso los pasteles.  No les queda más remedio que llenar las páginas deportivas con noticias de baloncesto, de tenis, haciendo una entrevista a alguna estrella del calcio, con reportajes sobre viejas glorias del deporte o… escribiendo un artículo sobre Zigor Aranalde, el futbolista olvidado. En efecto, Aranalde es un lateral zurdo al que no le fueron muy bien las cosas por España y probó fortuna en Inglaterra. Juega en el Carlisle, un equipo modesto, y  vive allí con Begoña y con su hijo en un apartamento ubicado en lo que fue antiguamente un hospital psiquiátrico.

  Sin duda, Aranalde no es una estrella del Barça, equipo del que es seguidor; ni siquiera es un Cesc o un Fernando Torres, españoles que triunfan en la Premier. Pero tampoco sentirá la presión que deben soportar estos jugadores, cuyos movimientos, pases, internadas o centros son observados al milímetro y juzgados con dureza por millones de personas todos los domingos. Es como si este blog, que leen sólo (y a veces) mis cuatro amigos, lo leyeran de repente miles de personas. Yo me sentiría muy angustiado pensando que hay un montón de potenciales lectores pendientes de mis palabras. Seguro que me bloqueaba y no me salía ni una. Seguro que dejaba de escribir.

  Aranalde se ríe mientras se toma una cerveza en el pub frente a la estación de Carlisle. Aunque seguramente se perderá la cena de Nochebuena en el caserío de su abuela, es feliz haciendo lo que le gusta.

noviembre 20, 2007

Bosé

Filed under: Gente,Música — signos @ 7:46 am

  Cuando yo era un adolescente, que te gustara Miguel Bosé era una horterada y comprarse un disco de él hubiera sido objeto de escarnio público. En los círculos en los que yo me movía, se podía hablar de Lluís Llach, de Raimon, de Serrat, o, en todo caso, de Pink Floyd, Fleetwood Mac o Santana. Miguel Bosé era una “nenaza” que se dirigía a adolescentes con granos (¿qué éramos nosotros?) heridos por la flecha de Cupido. Ya entrados los 80, Bosé igual se ponía faldas que pantalones y no acababa de encontrar su sitio en esa España divertida y sandunguera. Así que acabamos sustituyéndolo por  grupos de nombres estrambóticos, como Kaka de Luxe, Aviador Dro, Gabinete Caligari o Radio Futura.

  Pero ha pasado el tiempo y los gustos van evolucionando. Y el otro día, sin ir más lejos, vi un videoclip de él con su sobrina Bimba que me gustó mucho. Me gustan los caretos que pone ,  los movimientos de Bimba,  la coreografía,  la canción… ¡En fin! Ahora tengo amigos a quienes les gusta Miguel Bosé.

  Será que nosotros, los de antes, ya no somos los mismos.

noviembre 18, 2007

Famosos

Filed under: Gente — signos @ 7:10 pm

  He pasado dos días en Madrid. Como cuando uno va a Madrid  (por razones de trabajo o diversión),  se pasa el día en la calle, no es extraño que se tropiece con gente famosa o famosilla. Yo me encontré con algunos. Por ejemplo, mientras cenaba en  Fresco vi a un actor, bastante conocido en otra época, que llegó a salir en una película de Almodóvar, y en estos momentos en horas bajas, puesto que hace tiempo que no lo veo en ninguna película o serie de televisión. También vi en una cafetería de la calle Salustiano Olózaga a una actriz, muy conocida en la década de los ochenta, y también de los noventa, con mucha personalidad, tal vez con muchos humos (o esa es mi impresión) y ahora también en horas bajas, que tenía lesionada la mano y ni siquiera podía cortar la tostada: tuvo que pedir ayuda a la camarera, sudamericana, que la ayudó sin percatarse de que esa señora fue importante y conocida en otra época, salía en televisión y era requerida por los mejores directores cinematográficos del país.

  No sé qué pensarán esos famosos de antaño, ahora sustituidos por famosillos de pacotilla, con encefalogramas planos, de cuyos labios de botox sólo salen palabras absurdas que, en el fondo,  nadie escucha, o sólo escucha para burlarse (“está en el candelabro”, o “me han colgado el san Bernardo de que soy puta”) y que se han convertido en el centro de distracción de la gente normal, la que vemos todos los días en clase, en la oficina, en el mercado,  en la calle.

  Pero esos actores que un día fueron famosos, y eran entrevistados en televisión por gente seria, siguen siendo personas de carne y hueso, que van por la calle y desayunan y comen y se ganan la vida con lo que pueden. Algunos son ya Juguetes rotos, que diría Summers (el padre, por supuesto),  pero no hemos de olvidar que un día fueron algo importante en nuestras vidas, que los vimos en la gran pantalla con admiración y con respeto, que los valorábamos por su trabajo y por su personalidad, que nos identificábamos con los personajes que interpretaban y que, sin duda, hubiéramos dado cualquier cosa por una mirada suya, un palabra, un gesto, un autógrafo, un apretón de manos. Ahora son sólo un recuerdo, una nebulosa en el tiempo (¿cómo se llamaba esa actriz?),  pero en el fondo todos somos un punto fugaz en la memoria de otras personas, todos hemos sido el mundo entero para alguien que -ahora- ya no recuerda ni nuestro nombre. Piénsenlo, porque, tal vez, alguien también nos observa desde la esquina: “Mira, ése es Pedro, qué gordo está, y qué calvo…, y qué guapo era cuando lo conocí…”.

  Así es la vida.

noviembre 17, 2007

Lakoff & Pons

Filed under: Clases,Gente,Libros — signos @ 11:00 pm

Lakoff           Pons    

  Leo en el periódico que, entre los catorce “notables” que asesorarán al PSOE para su programa electoral,  se encuentra el lingüista Geeorge Lakoff. Supe de la existencia de Lakoff por un curso de doctorado que hice ya hace unos años que trataba sobre lingüística cognitiva, más concretamente sobre la teoría que pusieron en marcha Dan Sperber y Deirdre Wilson y que se conoce como la Teoría de la Relevancia.

  Es una teoría bastante complicada,  y el encargado de descomplicarla un poco a aquellos alumnos algo perplejos fue Salvador Pons, un profesor de la Universidad de Valencia al que le fui cogiendo aprecio a medida que íbamos avanzando en el curso. Antes de conocerlo, yo no creía (¡Vive Dios!) en la pragmática y en todas esas zarandajas, pero poco a poco, ese profesor de hablar pausado y sonrisa irónica que parecía estar aplicando en clase algunas de las teorías que explicaba, me conveció de su utilidad y, sobre todo, de que aquello era un territorio intelectualmente divertido y todavía inexplorado en muchas de sus facetas.

  A lo mejor, Pons no gozaba de mucha simpatía entre el alumnado, ya que no era el típico profesor guay que cuenta chistes en clase y que siempre pone las mismas preguntas en los exámenes,  pero te hacía reflexionar sobre el trabajo que estabas haciendo y,  si querías aprobar con él,  tenías que trabajar duro. Por eso es de esos profesores que valoras sólo cuando ha pasado algún tiempo, cuando has de ser tú el que explique algún tema difícil o cuando te enfrentas solo a libros como el de Lakoff, No pienses en un elefante, que yo acabo de comprar este fin de semana y que estoy ansioso por leer. 

  Así que celebro haber conocido a Salvador Pons y sólo lamento que aquel curso se acabara tan pronto.

noviembre 15, 2007

Carlos Boyero

Filed under: Gente,Películas — signos @ 10:25 pm

El domingo pasado leí en el Magazine de El Mundo un reportaje sobre la conveniencia o no de decir siempre la verdad, aunque ésta sea dolorosa. Al margen de la opinión que tenga cada cual, yo quería hablar hoy aquí sobre Carlos Boyero, que también interviene en dicho reportaje opinando sobre el tema. Dice el crítico de cine que la verdad descarnada haría el mundo más incivilizado de lo que es y cree que hay que callarse determinadas cosas para no ofender innecesariamente, aunque “si un fulano me parece un hijo de puta en su comportamiento cotidiano y encima tiene poder, entonces digo lo que pienso si me lo preguntan”.

El escritor Manuel Vázquez Montalbán comparó a Carlos Boyero con el sulfatán (una vieja marca de lejía) por sus corrosivos comentarios. Pero a mí me gusta mucho ese crítico de cine, y lo oigo siempre que puedo en la SER, con su voz arrastrada, sus palabras demoledoras y su sabiduría cinematográfica. Cada vez que habla Boyero, el mundo (al menos el mío) se queda en suspenso en espera del adjetivo con el que va a calificar una película, una secuencia o al actor de turno. Me hace gracia que en ese reportaje le pregunten sobre Risto Mejide, otro crítico feroz. Los dos son temibles,  pero a Mejide le veo algo de pose, de impostura. En cambio,  a Boyero todo parece que le salga de las entrañas. Estoy seguro de que sus comentarios hubieran hecho estallar el plató de OT.

Pero lo que de verdad me ha impresionado es que confesara abiertamente sus verdades: “He pasado por cinco clínicas de desintoxicación; soy alcohólico, entre otras cosas, y a veces me emborracho y desconecto el teléfono, o me invento cualquier excusa para quedarme en casa con mi alcohol y mis ensoñaciones. Pero a mis 54 años creo que estoy vivo porque he tenido la lucidez o la honestidad conmigo mismo de no mentirme nunca… Se me caería el mundo encima si un día descubro que soy un impostor”.

He aprendido mucho de cine con Boyero. No se miente nunca ni miente a los demás. Para él,  el cine es una droga que no deja resaca. Para mí,  sus comentarios son el mejor colocón para poder seguir disfrutando del cine.

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