Estilema

julio 26, 2008

Gadgets

Filed under: Escritura — signos @ 10:52 am

           

              

  Eh là qui va là, inspectour Gadget, eh la ça va pas…  Una canción en francés en un universo animado anglosajón. Era el inspector Gadget, con sus gadgetopiernas, sus gadgetobrazos,  su gadgetoparacaídas o su gadgetófono. Hoy se llama gadgets a todos esos artilugios electrónicos que compramos compulsivamente. Cada vez hay más y cada vez nos resultan más imprescindibles: el móvil, el ipod, la cámara, el pen-drive, el lector de tarjetas, la PDA, el GPS…

  Y además de eso, hay que estar al día con todo lo que sale en la red. Imprescindible saber qué es el RSS, moverse por las redes sociales como MySpace o Facebook… ¿Y qué me dices de las nuevas herramientas para las bibliotecas digitales? El Open Access, los repositorios, los metabuscadores.  Ahora echo un vistazo al blog de Felipe Zayas y me encuentro con el Dabbleboard, el FastStone Capture portable, el Firefox portable, el Text2MindMap, el wik.is… ¿Te has enterado? Aquí te  despistas un poco haciendo crucigramas y cuando vuelves han salido más aplicaciones que tomates, con la única diferencia de que los tomates te los comes con un poco de sal, y todos estos gadgets se te atragantan.

  Creo que me voy a ir a la playa. Dicen que allí hay cosas todavía más extrañas: sombrillas, toallas, arena, bronceadores, biquinis… Y también dicen que allí la gente se tumba y no mira una pantalla sino el cielo, que es como una pantalla pero toda azul. Y que hundes las manos en la arena, coges un puñado y dejas que se deslice por entre los dedos. ¿Qué cosas, no? Todo el mundo sabe que los dedos están para aporrear teclados y hacer clic compulsivamente.

¡Qué subidón me está dando! Nada, nada, que me voy a la palaya o placha o platia, o como se diga.

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julio 24, 2008

Culos y bancos

Filed under: Escritura,Gente — signos @ 7:33 am

  El otro día oí en la radio una entrevista con Joaquín Leguina. Me gustó escucharle porque es un tío  inteligente, descreído, bastante escéptico y, creo,  de vuelta de muchas cosas. Le entrevistadora le preguntaba si la gente le reconocía por la calle y él contestaba, con algo de socarranería, que sólo la gente mayor, que los jóvenes no tenían ni idea de quién era. No he leído ninguna de las novelas de Leguina, pero me gustan sus títulos: Tu nombre envenena mis sueños, Las pruebas de la infamia, Cuernos, Por encima de toda sospecha. Una vez anoté una frase que dijo (que en realidad era de Víctor Hugo), pero que él aplicaba a la pasión: “Toda revolución tiene sus días de llamas y sus años de humo”.

  Leguina tiene un blog y hace un comentario del culo de Simone de Beauvoir. Aquí está el culo de Simone de Beauvoir, la autora de El segundo sexo y la eterna compañera de Jean Paul Sartre.

 Hay que ver cómo somos los tíos: vemos un culo y nos ponemos a fantasear. Él imagina que es domingo después de la siesta, que ella se acaba de levantar, que es su amante quien le ha hecho la fotografía, que han gozado ya de sus cuerpos, pero que aún queda bastante pasión y que él, una vez tomada la foto, va por detrás, la rodea con sus brazos, le coge los pechos con las manos y se restriega amorosamente contra ese culo maravilloso… ¡En fin!, que Leguina, como el resto de los mortales, ve un culo y entra directamente en el paraíso.

  La otra foto, que también encontré en su blog, tiene bastante mala leche. A uno le resuena en la cabeza la frasecita de Matías Prats anunciando ING, pero la crisis (o desaceleración, en lenguaje eufemístico) va a dejar a mucha gente en la puta calle, sin poder pagar la hipoteca de su casa, con una mano delante y otra detrás. La fotografía serviría para uno de esos ejercicios de pragmática que me gustaban tanto. Esa foto, en el fondo, es tan amarga que dan ganas de cerrar los ojos y pensar que todo ha sido un mal sueño, que la crisis ya pasó y que los días venideros serán tan felices como los de antaño.

julio 18, 2008

Quinielas literarias

Filed under: Escritura,Libros — signos @ 6:11 pm

 

  Fue en el el blog de Rafa Reig donde encontré esta quiniela literaria, de escritores de Madrid (o su zona de influencia) frente a los de Barcelona (y alrededores). Ahí va el boleto, con mi pronóstico:

Javier Marías / Enrique Vila Matas ……………..  1
Pérez Reverte / Ruiz Zafón ………………………  2
Eduardo Mendoza / Juan José Millás ………….   X 
Javier Cercas / Muñoz Molina ………………….. 1
Empar Moliner / Mercedes Cebrián  …………   1
Almudena Grandes / Rosa Regás ……………..   2 
Ray Loriga / Kiko Amat ……………………………    1
Marta Sanz / Quim Monzó ……………………….    2
Belén Gopegui / Inma Monsó  ………………….    1
Francisco Casavella / Eloy Tizón ………………     X 
Miquel de Palol / Javier Azpeitia ………………    X
Juan Manuel de Prada / Sergi Pàmies ……….    2
Antonio Orejudo / Vicente Molina Foix ……..    2
Lorenzo Silva / Andreu Martín …………………    2

  Hay algunos partidos muy interesantes: Eduardo Mendoza frente a Juan José Millás viene a ser algo así como el Barça-Madrid. Le pongo una X, aunque cualquier resultado es posible. A Javier Marías-Enrique Vila Matas le he puesto un 1, pero sobre todo por Negra espalda del tiempo. Luego, hay partidos que me interesan poco. Son como el Valladolid-Almería, o el Betis-Mallorca, que tienen que estar ahí aunque despierten poco interés. Sé de alguno que me va a echar la bronca por ponerle un 2 a Pérez Reverte-Ruiz Zafón, y otra que se alegrará mucho. De algunos, no he leído nunca nada y… ahora que lo pienso, hace mucho tiempo que no me compro ningún libro de los escritores que aparecen en el boleto.

  En fin. ¿Alguien se anima a rellenarlo?

julio 16, 2008

Los signos y la vida

Filed under: Escritura,Gente — signos @ 5:18 pm

          

  Joaquín Sabina tiene un poema que habla de los puntos suspensivos. No recuerdo exactamente qué dice, pero más o menos concluye que lo peor del amor es cuando acaba en un punto y no le siguen unos puntos suspensivos. La Real Academia dice que los puntos suspensivos suponen una interrupción de la oración o un final impreciso. Seguramente, Sabina va más por lo del final impreciso. Los puntos suspensivos dejan una idea en el aire, un “todavía puede ser”, un algo que no se dice pero podría darse. Los puntos suspensivos siempre dejan las historias en el aire.

  La gente, en sus escritos, utiliza mucho los puntos suspensivos (y me estoy equivocando todo el rato, pongo “putos suspensivos”). Se nota que no acaba de estar segura de lo que dice, que duda, que sabe que todavía pueden suceder cosas. Todos hemos puesto alguna vez en nuestra vida unos putos puntos suspensivos.

  En cambio, la mayoría de las personas apenas utiliza el punto y coma. El punto y coma es un corte, pero no tan brusco como el punto. Es empezar de nuevo sabiendo que hay cosas muy próximas detrás, que casi nos tocan y que -a buen seguro- nos afectan. El punto supone acabar una idea y empezar otra. El punto y coma es empezar sabiendo que no todo acaba de un plumazo. El punto y coma es aceptar con elegancia los hechos y seguir con la vida.

  ¡Qué gran signo el punto y coma! Una pena que esté ya casi en desuso.

julio 12, 2008

Liverpool

Filed under: Escritura,Gente — signos @ 4:28 pm

 

  Es jueves en Liverpool. En Mathew Street un grupo de jovenzuelos anima la tarde con canciones de los Beatles. Cantan bastante mal, pero se lo pasan bien y hacen que la gente que circula por allí también se lo pase bien. Se detienen, siguen con el pie la melodía, cantan el estribillo, dejan alguna moneda y se van. Tal vez su próxima parada sea The Cavern, el mítico local donde comenzaron los Beatles. Allí,seguramente, también habrá alguien cantando Hey Jude o Yelow Submarine. En esta ciudad todo gira en torno a los Beatles y el equipo de fútbol del Liverpool. Fernando Torres, Reina y Gerrard están por todos lados.

  A pocos metros de ahí sale música de un pub. La gente bebe cerveza, fuma en la puerta (no se puede fumar en los pubs) y canta en el Karaoke: If I had to do the same again, I would, my friend, Fernando. Son las siete y media de la tarde y las calles empiezan a despoblarse. Los comercios han cerrado hace un rato. Dentro de un momento no quedará casi nadie. Hoy no ha llovido, pero no hay que fiarse: puede hacerlo en cualquier momento. Las gaviotas, que sobrevuelan el cielo nublado, nos acompañan hasta el hotel. Todavía tardará mucho, mucho en hacerse de noche.

julio 5, 2008

¡Ay!

Filed under: Escritura — signos @ 5:00 pm

  Hay una mujer que mira con displicencia a una anciana en una parada del autobús. La mujer rondará los cincuenta, ha debido de ser muy guapa en su juventud y todavía conserva parte de su atractivo. Pero, con la edad, le ha cambiado el carácter, o ha tenido un mal día porque despacha con acritud las preguntas que la anciana le hace sobre el autobús que se aproxima por la calle Quart.

  Hay un cartel de “Se vende” en la terraza de un segundo piso. El toldo está descolorido, hay una escalera oxidada que reposa sobre la pared, los cristales están sucios: todo él da la impresión de estar abandonado hace bastante tiempo. Su o sus propietarios se marcharon, tal vez una separación, un traslado de ciudad, una muerte o un cambio de situación económica. Pero ese piso no parece quererlo nadie.

  Hay un anciano, grueso, al que se le han caído unos papeles al suelo. Intenta doblarse para cogerlos, pero no alcanza siquiera a rozarlos con la punta de los dedos. El viento esparce esos papeles, probablemente recetas de la Seguridad Social que  ya no podrán ser selladas por ningún farmacéutico y convertidas en un medicamento imprescindible. 

  Hay un hombre, de unos cuarenta y tantos años, acodado en la terraza de un primer piso. Fuma un cigarrillo y mira al vacío. Lleva una camiseta sin mangas, seguramente la habrá utilizado para dormir,  va sin afeitar y no parece que tenga ninguna prisa. Deja pasar el tiempo sin más. A lo mejor está en el paro o tiene el turno de tarde o libra ese día.

  Hay una rama medio caída que me lastima en el brazo. No me he dado cuenta, entretenido como estaba mirando lo que había a mi alrededor y, ¡ay!, de repente me sale una herida larga y poco profunda. Es como un arañazo intermitente que ahora me escuece y que dentro de unos días, probablemente,  desaparecerá.

julio 1, 2008

Treinta y uno de junio

Filed under: Gente,Libros — signos @ 8:49 am

  Le hice caso a Juan Cruz y leí Treinta y uno de junio de mil novecientos noventa y tres, el libro de Daniel Sánchez Arévalo. Lleva el subtítulo de “Un día que no existe en un año en el que no pasó nada”. Es una novela escrita en primera persona, con frases muy cortas y contundentes  que son como pequeñas hostias en la cara. Después de las doscientas páginas, claro, es una gran hostia la que recibes.

  Es una historia dura sobre un perdedor. No sé qué tienen los perdedores que fascinan tanto a los escritores y a los cineastas. El fracaso en el cine y en la literatura tiene mucho predicamento, pero fracasar en la vida es una putada. No hay nada peor que el fracaso. Me han sorprendido unas declaraciones de Risto Mejide, ese enfant terrible de OT, que dice no ser un perdedor porque se divierte mucho fracasando. No sé, para mí que no ha probado nunca el fracaso, que sólo es una pose.

  Treintayunodejuniodemilnovecientosnoventaytres. Así lo escribe Sánchez Arévalo, todo junto, como si lo estuviera diciendo.  Si junio tuviera treinta y un días, hoy sería treinta y uno. El día treinta y uno aparece y desaparece del calendario con la regularidad con la que abrimos y cerramos los ojos. El día treinta y uno es un parpadeo, un blink que dicen los ingleses. Por eso me gusta tanto el día treinta y uno: porque lo sueñas con los ojos cerrados y sólo existe cuando los abres.  

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