Estilema

enero 22, 2009

En la exposición de Joan

Filed under: Escritura,Gente — signos @ 10:47 pm

  El hombre es alto, delgado, huesudo. Viste una camiseta gris, unos vaqueros raídos y unas zapatillas azules. Entra en la sala blanca, grande, desolada y joan_sebastian_granell_ventilador1se sienta en un banco corrido, el único banco de toda la  estancia. El único asiento de la ciudad,  se podría decir. Estira las piernas,  piernas largas, y se lleva las manos a los bolsillos. Mira al techo y entonces se fija en un ventilador que da vueltas. Que gira. Como el mundo. Gira, gira, girasol. Gira, gira, giraluna. Sonríe y baja la vista hasta reparar en ese reloj reflectante, verde, digital. Tic-tac, uno; tic-tac, dos; tic-tac, tres. El tiempo no existe y todo es mentira.  Menos tú.

  El hombre da una vuelta por la habitación.  Si pudiera fumar… ¿Quién se iba a dar cuenta?  Mira de nuevo al techo y el ventilador le trae la brisa del mar. Ahora mira al suelo,  la tierra,  esos ladrillos pequeños  por donde pisamos sin dejar huella.  Puntos de colores que me guían hacia ti.  También están en un lienzo, también están en un lugar de la memoria. Todo es memoria, todo es recuerdo. Incluso tú.

  El hombre encuentra una ventana y mira hacia el exterior. Es de noche. nocturn_blau_Todo es oscuridad, salvo una ventana que irradia una fuente de luz, salvo una ventana que refleja vida, salvo una ventana detrás de la cual se ve una silueta. Y esa silueta sólo puede ser…

 

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http://www.rosasantos.net/pages/expo_actual.htm

enero 18, 2009

Unamuno, este domingo

Filed under: Libros — signos @ 5:31 pm

muertos-saMe he levantado pronto en este maravilloso domingo invernal. Aprovechando el solete que entraba en casa, me he puesto a hojear Muertos S.A., uno de esos  libros extraños que has de perseguir con cierto entusiasmo para que acabe cayendo en tus manos. Muchos de los relatos que conforman el libro son metaliterarios, por lo que -a buen seguro- gustarán a algunas amigas mías, estupendas profesoras de literatura. En uno de ellos, el protagonista, que es profesor en la Universidad de Salamanca y estudioso del Lazarillo de Tormes, además de miembro de una sociedad espiritista, logra ponerse en contacto con el espíritu del gramático Juan de  Valdés para preguntarle si él es el verdadero autor del Lazarillo. La respuesta del autor del Diálogo de la lengua se puede leer en el relato titulado “Un extraño legado”.

  En el último cuento del libro, Miguel de Unamuno cae fulminado en su casa de Salamanca tras ingerir un terrón de azúcar durante un mediodía frío de 1936,  días después de haber tenido lugar el famoso encuentro entre el escritor vasco y el militar Millán Astray. Siempre que leo ese nombre, Millán Astray, además de entrarme repelús, recuerdo una foto espeluznante en la que el fundador de la Falange posa junto al general Franco. millan-astray-y-franco

  Javier Marías comentó una vez esa foto: “La cara de Millán Astray es la más acabada imagen de la chulería fanática. Alzado con desdén el bigote de hormigas, la dentadura picada e irregular, los ojos semicerrados como para mirar sin ser visto, su gesto es ya un insulto, parece que estuviera diciendo: ‘¡Anda ya! ¡A tomar por saco!’  o alguna frase similar. Son un par de facinerosos, sin apelación. Si nos encontráramos hoy en día con esas caras, ni la calle cruzaríamos en su compañía”.

   Cuando me he cansado de leer, he salido a la calle para verle la cara a este soleado domingo de enero. Me he cruzado con los padres de Carmelo, rostros salmantinos, y con Juanjo, risueño y ojeroso. Nada que ver, en todo caso, con los rostros de la foto. Nada que ver con esa España bélica, resentida y sanguinaria. Nada que ver con esa España paleta y vengativa. Nada que ver, afortunadamente.

enero 9, 2009

iPod

Filed under: Efímeros,Escritura — signos @ 6:16 pm

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     Hace algunos días me encontré por la calle a Deo (Deogracias, ¡vaya nombrecito!). Me dio tanta alegría que al intentar desconectar el iPod que llevaba conmigo no sé qué hice que lo bloqueé y ya no ha vuelto a funcionar. Le pregunté a Juanito, un experto en temas Apple, y me dijo que, bueno,  que lo podía llevar a arreglar, pero que lo mejor era tirarlo y comprarme otro. Es la filosofía del American Way of Life.

  Así que ahora ando por la calle (voy andando o en autobús al trabajo) como alma en pena, oyendo todos esos molestos sonidos que se producen a mi alrededor. Hubo un tiempo en que me encantaba poner el oído en todo tipo de conversaciones. Recuerdo que una vez escuché en el autobús una conversación en la que una chica, estudiante que compartía el piso con otros compañeros, le contaba a su amiga cómo uno de los ocupantes eventuales  le había puesto en un brete con la propuesta de ducharse juntos. Siempre he pensado que aquella anécdota era perfecta para un cortometraje, aunque la chica lo contaba tan bien que no creo que  ningún director o guionista pudiera superar su relato.

  Pero ahora la cosa es distinta. Ahora la gente o no habla (porque lleva iPods), habla por el móvil (conversaciones del tipo “ya estoy llegando” o “no me digas, Mari”) o habla de cosas que no entiendo: series de televisón que jamás he visto,  canciones que nunca he oído, actores de los que no sé de su existencia…). Me siento como el amigo de Gurb, aquel alienígena de la novela de Eduardo Mendoza, que no entendía nada de los comportamientos de esos seres tan extraños que habitaban este planeta

  Así que he decidido ir corriendo a la FNAC a comprarme otro iPod. Llego a casa, lo enchufo al ordenador, me descargo la musiquita y ¡oh!, ¡ah!, qué felicidad:  Camera Obscura, Madeleine Peyroux, Stacey Kent, Van Morrison… y el Rock Your Baby, de George Mc Crae, mi última extravagancia revival setentera, pa’ ir moviendo un poco el culo por la calle cuando nadie me ve.

http://www.youtube.com/watch?v=uIBr3S2hCiQ

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