Estilema

julio 16, 2009

Esquelas y saleros

Filed under: Escritura — signos @ 9:23 am

  El otro día estaba leyendo el periódico y me llamó la atención una esquela. No es que yo sea un lector apasionado de esquelas, Arangüenasimplemente la vi y me llamó la atención. Tampoco me gusta hacer chistes ni bromas sobre estas cosas, tipo Ramón Arangüena, que tiene un libro dedicado exclusivamente a estos menesteres. El humor negro está bien, pero no va mucho conmigo.

  Me fijé porque el tipo en cuestión se llamaba Juan María López-Aguilar y Pérez-Griffo. ¡Caramba!, me dije. Seguramente, Juan López Pérez quedaba demasiado vugar y, por eso, empezó a añadir nombres. Es como si,  en vez de uno, se hubieran muerto dos. Había fallecido en Montevideo y era “Ministro plenipotenciario de primera clase”. ¡Caramba!, volví a decir. No se conforma con ser “plenipotenciario”, sino que lo es también “de primera clase”. A mí lo de plenipotenciario me sonaba a que tenía mucha potencia, pero no. Plenipotenciario es la persona que tiene plenos poderes para negociar. A veces, el diccionario te saca de dudas. Ayer, sin ir más lejos, Toni me dijo que la palabra “potorro” estaba en el diccionario y que significaba “salero”. Como soy un incrédulo, fui al diccionario y, efectivamente, potorro se utiliza coloquialmente en Álava con el significado de salero (“recipiente en que se sirve la sal”). La aclaración,  supongo , será para no confundir con la acepción de “gracia o donaire” que también tiene salero. De lo contrario, podríamos decir: “Olé, qué potorro tienes”, y quedarnos tan panchos.Esquela

  Bueno, a lo que iba. Se me ocurre que cada uno, en la esquela, podría añadir unas palabras sobre su oficio o cargo: “profesor de química cabroncete”, “ministra super-guay” o “actriz con gran salero” (pero, por favor, aquí no utilizar sinónimos).

Saleros_animados

julio 7, 2009

Equivocaciones

Filed under: Efímeros — signos @ 9:07 am

  El otro día estaba hojeando un libro y leí poseía en lugar de poesía. En principio, me quedé un poco perplejo por la confusión, pero luego pensé Diccionario de la RAEque el cruce disléxico no eran tan grave, puesto que los poetas se pasan la vida escribiendo sobre la posesión de su amada: que si lloro por la ausencia de mi amada, que si no me hace caso, que si se va, que si no viene, que si se ha ido con otro y bla, bla, bla.

  Casualmente, esa misma mañana intercambié en la piscina unas palabras con un chico sudamericano que me hablaba de su enamorada: porque mi enamorada dise…, mi enamorada no permite que…, mi enamorada piensa… No nos quitaba ojo un chico, un musculitos de esos de piscina, que saltó como una hiena cuando le dimos la más mínima oportunidad: “¿Tu enamorada?”, dijo en tono despectivo. “Ten cuidado, chaval, porque están enamoradas sólo por el interés”, y nos soltó una diatriba contra las mujeres. Ignoro qué le había hecho a ese chico su enamorada, pero presiento que nada bueno.

  El diccionario registra la palabra enamorada, pero remite a enamorado. Enamorado es “el que tiene amor” (aunque no dice qué hacer con él). Amado (o amada) es “la persona amada”, así, sin más. El otro día, Millás se sorprendía de la definición que da el diccionario de ciertas palabras. Por ejemplo, vagina: “conducto membranoso y fibroso que en las hembras de los mamíferos se extiende desde la vulva hasta la matriz”. Con esa definición, ¿a qué viene tanto interés por meterla ahí?

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