Estilema

junio 6, 2010

Lluvia de junio

Filed under: Escritura — signos @ 10:12 pm

A veces me viene a la memoria una calle de una ciudad en la que una vez estuve; un plaza por la que pasé, estoy seguro, un día de verano de hace muchos años; o un rostro que me detuve a contemplar, casi sin querer, mientras a mi alrededor pasaba la vida. A veces mi memoria es mucho más precisa y recuerda una plaza de una ciudad antigua en donde había una carpa y tenderetes con todo tipo de objetos. La cruzábamos y nos entreteníamos sin mucho afán hojeando libros y revistas. Tal vezsólo hacíamos tiempo para ir a otro lugar o quizá esa plaza era nuestro destino. No lo sé. Pero esa foto está en mi memoria, aunque no pueda recordar qué ciudad era ni tampoco a toda la gente que venía conmigo. He preguntado a las personas que seguro sí estuvieron conmigo aquel día y nadie recuerda esa plaza, ni la carpa, ni los tenderetes, ni esa tarde en la que no hicimos otra cosa que pasear por una ciudad que sólo parece existir en mi imaginación.

Me pregunto si a la gente le pasará lo mismo, si -en ocasiones- intenta recordar un lugar exacto en el que ha estado y nadie le sabe dar razón. Busca uno entonces en el disco duro del ordenador y, entre cientos de rostros conocidos y sonrientes, intenta dar con aquella plaza fantasma. Abre más carpetas para ver si, en realidad,  hay testimonios de otros recuerdos perfectamente claros en la memoria: aquel atardecer de Helsinki desde el barco,  una calle con árboles que bajaba hacia algún lugar en Edimburgo, o aquel día ventoso en París, ciudad en la que -por cierto-  nunca he estado.

En el fondo somos imprecisos en casi todo. Acabo de dejar una novela y ya no estoy seguro de si una frase que he leído es así  o ya la he deformado. Hablaba de una escritora irlandesa y se refería a las cosas sobre las que escribía. Sólo sé que me ha gustado porque hablaba de la lluvia e, inmediatamente, la he relacionado con esta tarde de junio lluviosa, o con otra de hace mucho tiempo en Londres, o de algo menos en Berlín, aunque no estoy muy seguro de si, en realidad, he estado en todos esos lugares.

Aunque, quién sabe, a lo mejor siempre es así.  Las mejores cosas, al menos las que uno recuerda siempre, tal vez no hayan sucedido nunca.

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