Estilema

enero 22, 2011

En dos palabras

Filed under: Escritura,Lenguas,Libros — signos @ 11:17 am

No cabe duda de que el castellano o español es un idioma imperfecto. Por cierto, yo prefiero español a castellano; me identifico poco con Castilla y su espíritu y algo más con lo español en general, aunque no llego a los extremos de Julio Iglesias, que es español dondequiera que va. En fin, que, puestos a elegir, me quedo con el acento andaluz (ozú, mi arma), el vasco (anda-la-hostia) o el valenciano (che, tú, nano, no jodas). Decía, pues, que el español es un idioma imperfecto, de indicativo o de subjuntivo, da igual. Basta mirar el sistema verbal. Tanto tiempo verbal, ¿para qué? Hay un tiempo que se llama imperfecto. Si es imperfecto, ¿para qué lo quieres? Cualquiera con dos dedos de frente ya lo hubiera eliminado, existiendo, como existe, otro que es perfecto. De pura lógica. Para más inri, a ese perfecto se le llama también indefinido.

Por cierto, ¿es igual perfecto que indefinido? Según el diccionario no, ya que  perfecto es ‘que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia’, mientras que indefinido es ‘que no tiene término señalado o conocido’. ¿Alguien me puede decir por qué identifican perfecto e indefinido? Y lo dejo aquí porque, como todos ustedes saben, también existe el pretérito pluscumperfecto y el pretérito anterior. Por existir, existe hasta el futuro perfecto de subjuntivo, que -por cierto- no usa nadie.

Es un idioma imperfecto porque, a veces, le faltan palabras (significantes, que dicen los lingüistas). Por ejemplo, tiempo, que designa tanto el tiempo atmosférico como la duración de las cosas. Cualquier idioma serio tiene dos palabras (dos significantes, que dicen los lingüistas) para designar ambos fenómenos. Vamos, yo me enfadaría mucho si fuera “el hombre del tiempo” porque no sabría a qué tiempo se están refieriendo. Y lo mismo pasa con sueño: “Tengo un sueño”, le dice Juan a María. Pues vete a dormir, hombre, le contesta ella. No, no, digo que tengo un proyecto, un deseo, una ilusión. ¡Ah, hombre, haber empezado por ahí!

Estas palabras deberían tener tilde diacrítica, que es muy útil en palabras como te/té, que sirven para distinguir, por ejemplo, té quiero y te quiero cuando estás frente a una chica en la terraza de un bar y ves venir al camarero. Por cierto, que la Academia ha acometido una serie de reformas ortográficas (quitar la tilde a guión, escribir yas y yudo…) y ya hay un grupo de ilustres escritores que se han declarado en rebelión.

Ozú, qué tropa. Anda-la-hostia, no voy a poder escribir yo guión como me salga de los cojones. Che, nano, tú, no jodas, ahora quitarle el acento a guión, si lo aprendí de chicotet en la escuela. ¿Me va a decir usted cómo tengo que escribir yo guión y yas? puede preguntar también algún ilustre vallisoletano que ha tomado solo (¿sólo?) una copa de vino.

enero 11, 2011

De pies y de pie

Filed under: Escritura,Gente — signos @ 8:21 pm

No sé si se han dado cuenta, pero ahora los presentadores de Antena 3 (conductores, los llaman) presentan el telediario de pie. Es esta, sin duda, una posición incómoda y, en todo caso, efímera. Cuando uno llega a una casa y es bien recibido, se le dice: “Pasa, hombre, y siéntate”. O cuando uno encuentra a un amigo en la calle y la conversación se hace muy larga, siempre hay alguien que sugiere: “Vamos a sentarnos y hablamos tranquilamente”. El caso es que cuando uno quiere decir cosas importantes, o con cierta relajación, se sienta.

También, cuando uno se va a ir, se pone de pie. Y esa es la sensación que me da a mí: que los presentadores de Antena 3 tienen prisa por irse. Será que les importan poco las noticias que dan. El balón de oro, por ejemplo. ¡Vaya chorrada!  Que si, en entrenadores, se lo han dado a Mou en lugar de a Del Bosque. ¿Qué quieren? Mou gesticula, desafía, provoca, invade banquillos, insulta, bebe agua con estilo, tira la botella al suelo con rabia, sale al campo, chilla al árbitro, jura por su hijo… Da espectáculo. The special one. Un mentecato con el balón de oro.

¿Y Messi? El mejor jugador del mundo. ¿Alquien lo duda? Messi corre, regatea y mete goles. Eso es el fútbol,  y los entrenadores y jugadores que dan ese premio lo saben. Pero los periodistas se han mosqueado porque no se lo han dado a un español. A Xavi, por ejemplo, que ni regatea ni mete goles. Xavi da pases y organiza el juego. Xavi es un tipo inteligente,  juega con la cabeza. Por pura lógica, no le pueden dar el balón de oro.

Pero estábamos con lo de los presentadores que dan las noticias de pie. Para estar a su altura, yo también me he puesto de pie para ver el telediario. Cada cierto tiempo, miraba el sillón con nostalgia. Como era la hora de cenar, se me hizo un poco incómodo sostener el plato, cortar una rebanada de pan, ponerme agua en el vaso, impedir que una gota de aceite me manchara la camisa…

¡En fin! Acabé cambiando de canal. Me fui a La 1, y ahí estaban sentados. ¡Uf, qué alivio! También hablaban del balón de oro y todo eso, pero ya era otra cosa. Se quejaban porque no se lo habían dado a ningún español y eso que Iniesta marcó en la final del mundial de Sudáfrica. Pero todo eso lo decían tranquilos, cómodamente sentados. Sin acritud, oye.

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