Estilema

octubre 29, 2011

Voy al quiosco y…

Filed under: Efímeros,Gente — signos @ 11:53 am

Recuerdo cuando mi amigo L.F.E.B. y yo nos confesamos, hace ya mucho tiempo, que ambos comprábamos el Abc los sábados para leer el estupendo suplemento de libros que llevaba el diario en su interior. Él me decía, entre risas, que llegaba al quiosco pertrechado con gafas de sol y el cuello del abrigo subido,  y, antes de realizar la oprobiosa compra, miraba hacia un lado y otro para asegurarse de que no había nadie conocido en las proximidades. Luego,  lo escondía dentro del abrigo y salía pitando hacia su domicilio.

No me he levantado muy pronto, que digamos,  en esta lluviosa mañana sabatina.  Me he puesto la gabardina y he bajado al horno a comprar croissants recién hechos (no me gusta la adaptación cruasán ni, mucho menos, la deforme curasán que se oye habitualmente) y al quiosco. He comprado los periódicos habituales y, cuando  iba a pagar, he cogido el  Abc y me he interesado casualmente por lo que decía en la portada. “Me voy a llevar hoy también el Abc“, le he dicho a Eugenio (siempre utilizo la misma táctica, así que el quiosquero debe pensar que no estoy en mis cabales). A continuación, naturalmente, he ocultado el Abc en el interior de la gabardina (que, esta vez, también lo protegía de la lluvia)  y me he ido con viento fresco.

Tengo una ingente colección de Abc legada por mi tío Paco, el pintor, y un buen número de ejemplares de los años ochenta, cuyos  artículos de Lázaro Carreter y Manuel Alvar (lo descubrí mucho después) me marcaron para siempre. Ahora disfruto con una columna de Juanjo Armas Marcelo. Leer el artículo de Armas Marcelo me da unas enormes ganas de salir de nuevo a la calle y disfrutar de la vida. La alegría de vivir, con su música -a veces melancólica- y su letra -siempre feliz-, están contenidas en ese artículo, que él llama A la intemperie  y que escribe solo una vez cada dos semanas. Hace poco hablaba de Bioy Casares, el eterno admirador de la belleza femenina, y hoy sobre Leonard Cohen, el cantante que con solo susurrar hace poesía. Siempre acierta con los personajes porque, en un mundo tan banal como este que estamos haciendo entre todos, elige a  los que todavía tienen algo revolucionario que decir. “Estoy en lo mejor de mi vida -dijo Bioy Casares cuando ya tenía ochenta años-: por la mañana, escribo; al mediodía, tenis; por la tarde, mujeres”.

Leer a Juanjo Armas Marcelo es creerte, durante diez minutos, que estás en lo mejor de tu vida.

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