Estilema

febrero 18, 2012

Cómicos

Filed under: Efímeros,Escritura,Libros — signos @ 5:23 pm

Leí el otro día en el periódico un artículo de Marcos Ordóñez sobre Jardiel Poncela. Se cumplen 60 años de la muerte de este dramaturgo, de corta talla y agudo ingenio. Jardiel, Mihura, Tono, Gómez de la Serna, Fernández Florez, Edgar Neville… fueron
considerados por la crítica como “la otra generación del 27”. Pero da igual cómo los llamen. Las  etiquetas tienen menos interés para mí que la prima de riesgo.

Estos autores vivieron una época de penuria económica y cultural; les gustaba beber y se reunían en cafés (Pombo, Gijón, Oriente) para hablar y pasárselo bien. Como muchos tenían éxito con sus obras y eso provocaba la envidia de la gente, simulaban enfermedades y penurias. Mihura, después de que una de sus obras mereciera elogiosas reseñas, entró cojeando en el Gijón alegando un ataque de gota. Su humor saltó a La Codorniz y llegó hasta Sánchez Polack, Tip, anárquico y alocado, y Coll, cuyo diccionario corrió de mano en
mano  haciéndonos más felices las aburridas horas de las clases de lengua: putano: gas que comercia con su cuerpo; cantalán: Joan Manuel Serrat…

Compré un ejemplar de Tres sombreros de copa en la Feria del Libro de Ocasión que, desde que tengo memoria, ponen en mi ciudad en la Gran Vía a mediados de marzo, coincidiendo con las fiestas de San José, cuando los niños tiran petardos por las calles, las señoras van a comer buñuelos con chocolate a Santa Catalina y las falleras ofrecen flores a la Virgen. En aquella tarde de hace muchos años, abrí la vieja edición de Austral y no paré de reírme hasta que un masclet me sacó súbitamente de la obra y me obligó a abandonar aquel palco de la Gran Vía.

Sin duda, quien bien nos quiere siempre nos hace reír.

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febrero 12, 2012

La escritura o la vida

Filed under: Escritura,Gente,Libros — signos @ 4:58 pm

Así se llama un libro de Jorge Semprún en que transforma su experiencia vivida en experiencia escrita. La escritura y la vida es una relación biunívoca. Algunos compañeros míos de la Facultad investigan desde hace tiempo el lenguaje oral. Pero el lenguaje oral es efímero; se puede investigar, pero no cambia la vida. La vida la cambia saber explicar por escrito lo que te pasa. La escritura deja cicatriz. El otro día me encontré con Coeliquore, a la que no conocía, y me dijo que ya no escribía. Tenía razón. Coeliquore, Criscractal, Nómadas Square, Clothobobardi, Mutatis Mutandis, El sueño del verdugo escriben textos breves y hermosos para saber que están vivos. La escritura y la vida.

Hace mucho tiempo leí un libro que se llama Describir el escribir. Este libro, que compré en la librería Llavors en una mañana luminosa del mes de enero, me marcó para siempre. No su letra, pero sí su espíritu. Venía a decir lo que vosotros decís en vuestros escritos: que la vida es sentarse a escribir porque el que escribe también vive. Una paradoja, como aquella del barbero, que no podía afeitarse a sí mismo porque era la persona encargada de afeitar a los demás.

Yo ya no escribo; es cierto. Pero sigo escribiendo: cuando camino por la calle, antes de dormirme, cuando me quedo empanao mirando el horizonte. A lo fácil; es cierto. No como vosotros.

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