Estilema

marzo 27, 2015

Umbral y su hermano

Filed under: Escritura,Gente,Libros — signos @ 8:43 pm

Francisco Umbral y el poeta Leopoldo de Luis solían quedar muchos días en el café Gijón. Se llevaban bien, había una especial complicidad entre ellos; Umbral escribió que Leopoldo llegaba muchos días al café “alegrado y subido de color de la risa, y venía de sus oficinas de seguros lleno de versos, de cultura, de conversación, de chistes malos y poemas buenos”. Leopoldo de Luis se llamaba en realidad Leopoldo Urrutia, pero tuvo que cambiar de nombre porque el franquismo lo persiguió por su pasado republicano.

Cuando quedaban en el café Gijón, Leopoldo no sabía que aquel escritor divertido y culto era, en realidad, su hermano. Umbral sí lo sabía. Umbral sabía que no se llamaba Umbral. En verdad, muy poca gente sabía cómo se llamaba Umbral. UmbralTal vez su nombre era Francisco Pérez Martínez, como le recordó una vez Sánchez Dragó en un programa de televisión, aunque tampoco se llamaba así. Poco importa. Lo cierto es que el escritor de pelo largo, gafas negras de pasta y pañuelo anudado al cuello fue un referente para muchos de nosotros, con sus artículos de la movida, su cheli, su yo-he-venido-aquí-a-hablar-de-mi-libro.

Cuando leí esta noticia en el periódico, me acordé, más que de él, de otro tiempo (hay que ver con qué facilidad olvidamos) y me puse a buscar libros de Umbral por casa. No encontré casi ninguno, pese a que recuerdo haber leído bastantes. No sé, tal vez no eran míos, quizá los presté y no me los devolvieron. Solo encontré uno: Días felices en Argüelles. Lo leí casi de un tirón y me sorprendió su prosa limpia, poética, persuasiva. Umbral escribe sobre los periódicos, los periodistas, las musas, los políticos, los novelistas y los poetas de sus días felices, que, creo, fueron también los nuestros. Vale la pena volver a él, solamente para volver a aspirar el perfume de aquella época, ya perdida para siempre.

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2 comentarios »

  1. Leí un artículo en el que se hablaba de Umbral y de su hermano Leopoldo de Luis, me dejó boquiabierto, por el hecho, que desconocía, y porque quizás a partir de ahí Umbral decidió construir un señuelo de sí mismo.

    Y no sé por qué relacioné todo eso con su “Mortal y Rosa”, un libro que a quien no lo haya leído puede decírsele que no tiene ni idea de quién fue, realmente, Francisco Umbral.

    Me gustó “Días felices en Argüelles”.

    Comentario por CrisC — marzo 28, 2015 @ 6:45 pm | Responder

  2. Sí, yo tampoco conocía esa historia, hasta que la leí hace poco en el periódico. Y tampoco sabía su relación con, Jorge Urrutia, que es su sobrino.

    Comentario por signos — marzo 30, 2015 @ 7:42 pm | Responder


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