Estilema

octubre 11, 2015

Recado de escribir

Filed under: Escritura,Gente,Libros — signos @ 7:39 pm

He mirado por casualidad el blog y me he dado cuenta de que hace mucho tiempo que no escribo nada. Y no es porque no imgresse me ocurran cosas, sino porque creo que esas cosas que se me ocurren no tienen el más mínimo interés. Por ejemplo, una vez que iba en bicicleta (siempre los domingos por la mañana) pensé en la diferencia entre salir a pedalear hacia el este o hacia el oeste. Hacia el este solo veía alegría y luz; cuando lo hacía al oeste, todo se tornaba oscuro y lúgubre. Al final del verano, pensé escribir un post que se iba a titular “Verano alegre” porque había descubierto en el El País las columnas de Luis Alegre, que me alegró los jueves de este verano. Ya le había oído a Benjamín Prado recomendar un libro suyo, Cerca de casa, que todavía no he leído, pero que lo haré mañana mismo.

La noche que llegué al café GijónY ahora que veo el último post sobre Paco Umbral me doy cuenta de que sigo con Umbral. Me compré en una librería de viejo La noche que llegué al café Gijón (lo tenía, pero vete a saber qué fue de él), y lo leo a ratos perdidos. Al cerrarlo, y pegar otro de esos marcadores adhesivos de colores en una página, me doy cuenta de que es la mejor historia de la literatura española contemporánea. Ya pueden venir Rico, Gracia, Alborg o Mainer a decir lo que quieran. Nadie cuenta la vida literaria de esos años como Umbral.

Cuando dejo el libro me entran ganas de escribir, pero pocas veces lo hago. El año pasado escribí un relato para la revista del instituto y cosas sueltas que fui leyendo aquí y allá. Resultó divertido, pero luego esas palabras, como es lógico, se las llevó el viento caliente y perezoso del verano. Entonces uno siente un no sé qué que no se puede explicar. El síndrome del escritor alegre y sin porvenir. Por eso, lo que yo quiero es escribir, pero no ser escritor. Qué paradojas tiene la vida.

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6 comentarios »

  1. “Recado de escribir” es una deliciosa locución que justifica el post.

    Leí el libro en una edición de 1978, de Destino, que compré en la feria del libro de ocasión y que me parecía y parece aún más antigua. No sé si me gustó, no lo recuerdo. Hubo polémica con la falta o no de la preposición en el título: yo se la hubiera puesto.

    Su anterior propietario dejó una leyenda en la cubierta posterior del libro que dice: “Estamos en la playa”. Supongo que si utilizó el libro para dejar una nota y luego lo enajenó en una librería de viejo, no le gustaría.

    Hubo una tarde en la que llegué al Café Gijón.

    Comentario por CrisC — octubre 12, 2015 @ 12:51 pm | Responder

    • Los libros de viejo tienen esas cosas, románticas y hermosas: un papel olvidado, un comentario en el margen, una dedicatoria sincera…”Estamos en la playa”, curiosa nota. Sí, yo también pienso que no le gustó el libro, pero, al menos, sirvió para algo.
      En efecto, hubo polémica con la preposición. Yo también se la hubiera puesto, pero, ya sabes, ahora la Academia lo acepta todo.

      Comentario por signos — octubre 12, 2015 @ 6:19 pm | Responder

  2. Hubo una tarde (o fue noche, ya no recuerdo) en la que llegué al café Gijón. Pedí un café del tiempo. No sabían lo que era. Se me cayó una leyenda cuando lo que tenía que haber hecho es salir de localismos levantinos.

    Hay un montón de relatos por escribir a partir de lo que aparece en libros de segunda mano, papeles, dedicatorias. Escríbelos antes de que me atreva, Signos.

    Comentario por Atticus — octubre 12, 2015 @ 1:57 pm | Responder

    • Pero, hombre, cómo se te ocurre pedir en Madrid un café del tiempo. El colmo hubiera sido que hubieras pedido también un agua “natural” (no fresca), como se dice por Valencia. Te habrían echado a patadas. ¡Un agua natural!, no te digo. No va a ser artificial.
      Atrévete, Atticus. Ya sabes que yo soy más bien lento.

      Comentario por signos — octubre 12, 2015 @ 6:28 pm | Responder

  3. Algo que siempre me perturba de los escritores noveles, esos que quizás todavía no son escritores, es su afán por decir grandes cosas. De ti me gusta precisamente lo contrario, esa sencillez por la que se cuelan los grandes temas como si simplemente hubieran salido a dar un paseo en bicicleta hacia la luz. ¿Qué es ser escritor? Lástima no poder preguntarle ya a Carmen Bacells.

    Comentario por Sobrestructurasintetizantes — octubre 12, 2015 @ 5:15 pm | Responder

    • Muchas gracias por comentario tan elogioso. La verdad es que no sé qué es ser escritor, pero hay mucho escritor que va de pose. En las entrevistas enseñan la cocina o el salón, y siempre dicen que viven entre Nueva York y San Francisco, o entre Madrid y Barcelona (depende de si es internacional o no). Balcells sí que sabía, hizo mucho por la literatura.

      Comentario por signos — octubre 12, 2015 @ 6:38 pm | Responder


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