Estilema

noviembre 21, 2014

Antes de empezar

Filed under: Efímeros,Escritura,Música — signos @ 6:21 pm

Antes de empezar, vea el vídeo que hay debajo, por favor,  y lea el post a la vez que escucha la música. Es una canción de Elton John, Rocket Man, que trata sobre un astronauta que es enviado a Marte y reflexiona sobre la soledad que va a sentir en ese planeta, el tiempo que va a tardar en regresar a la Tierra y volver a ver a los suyos.Birmingham

La última vez que escuché esta canción fue este verano, en Birmingham, en una de esas tiendas en donde venden pequeñas cosas para regalar a tu pareja o a un amigo en su cumpleaños. Sobre todo había tarjetas de felicitación (les gustan mucho a los ingleses), llenas de frases ingeniosas, tanto que a veces cuesta encontrarles el sentido. Sonaba de fondo Rocket Man mientras yo miraba regalos para alguien y leía palabras que llenarían de emoción o indiferencia a decenas de personas, siempre necesitadas de algo.

La música de Elton John me llevó a un tiempo, y también a otro, aún más lejano, porque siempre me ha gustado la música de ese excéntrico inglés; me ha acompañado en mi adolescencia, en mi juventud, ayer mismo. En esta ocasión, estaba en esa pequeña tienda de Birmingham, y me sentía bien, no me apetecía salir, quería seguir leyendo palabras en inglés dentro de esa tienda. De repente pensé (o sentí) que mi sitio era aquel, que había ido a la tienda desde el trabajo, en Waterloo Strett, para comprar un regalito y luego acudir al pub, donde había quedado con mis amigos.

En un libro maravilloso de Juan Marsé, donde hace retratos de diversos personajes y, al final, el suyo propio, dice que presiente que se ha equivocado de país, de época, de profesión y hasta de sexo. Yo no sé si me he equivocado de sexo, de época y de profesión (tal vez), pero de lo que estoy seguro es que me he equivocado de país.  Yo, de español, tengo bien poco. Nada, más bien. Aquí me siento como en Marte y echo de menos todo lo que me recuerda a las Islas. Así que ando como perdido en un vuelo eterno, sin entender, deseando que llegue el día del regreso. Pero puede que para eso todavía quede mucho tiempo. Soy un rocket man en medio de este secarral corrupto, y la gente que está sentada en los bares jugando al dominó con un palillo entre los dientes me grita cosas que no entiendo…

And I think it´s gonna be a long, long, time…

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noviembre 1, 2014

Un tranvía en SP o SP en bicicleta

Filed under: Escritura,Gente,Libros — signos @ 2:12 pm

Un tranvía en spSiempre me llamó mucho la atención esa novela de Unai Elorriaga, con ese enigmático título: Un tranvía en SP. Creo que llegaron a darle el Premio Nacional de Literatura. Pero no  la he leído, y no sé si tengo ganas de hacerlo. Me llama la atención el título, como también me llaman la atención algunos rostros, algunos gestos o algunas miradas. Pero nada más.

Un día, hace más de un año, había pedido permiso (o me lo había tomado, no sé) para asistir a un congreso. Iba conduciendo por la avenida de Suecia y me detuve ante un semáforo en rojo. En la radio hablaban de corrupción (la misma monserga de siempre). Ya por entonces empezaba a estar harto de oír  las mismas noticias, así que cambié de emisora. Un violín y un piano inundaron el habitáculo del automóvil. De súbito, la calle se quedó vacía y un tipo, vestido con vaqueros y americana, pasó por mi lado en bicicleta hacia la avenida de Blasco Ibáñez. Era la única figura humana que se veía en la calle, a las nueve de la mañana, en un día tibio de marzo. No parecía en absoluto una calle de Valencia, siempre ruidosa y atestada de gente. La estampa recordaba más bien una ciudad centroeuropea, silenciosa, culta, civilizada. Todo lo contrario a la mía.

Tardé un momento en darme cuenta de que aquel tipo en bicicleta era S.P. Un tranvía en SP, pensé. O Una bicicleta en SP. SP en bicicleta, en todo caso. SP es un tipo inteligente, irónico, algo distante. Nunca eleva la voz, nunca te interrumpe cuando hablas, nunca deja de hacer algún comentario ingenioso a lo que dices. No parece, ciertamente, un tipo de aquí. Parece, más bien, un centroeuropeo. Así que la estampa que yo vi aquel día, o la que creí ver (ya no estoy seguro), fue una estampa en SP.

Ahora, todas las mañanas, cuando voy al trabajo, ya no pongo la radio porque me aburren las mismas noticias, quiero decir, la misma noticia de hace ya casi dos años. Pongo música, imagino mi coche en SP,  circulando por una ciudad que no es la mía y camino de un lugar que solo existe en mi imaginación. Pero cuando llego a ese lugar y apago la música, todo vuelve a ser como antes.  Habrá que tomar  un día ese tranvía en SP, para saber adónde nos lleva.

 

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